ya no tomo
yo ya no vuelvo a tomar,
mas de qué me sirve ya
si estoy metido entre rejas,
entre locos
¡y no estoy loco!¡estoy cuerdo!
¿O estoy loco? -No lo sé.
yo tomaba
yo tomaba noche y día sin cesar
y cuando ebrio
regresaba a mi tugurio,
a mi esposa le gritaba
la golpeaba
más de un puntapié le di
y mi niño
se prendía de mis brazos
suplicando,sollozando,
y yo,
yo que tanto lo quería,
que lo quiero
acababa
por sacarme la botella que llevaba
entre la faja y barriga
y a tomar, tomar y tomar
hasta terminar tendido
sobre el suelo
sin sentido
A la mañana siguiente
(A veces lo recordaba),
otras veces
un poquito, nada más,
como entre nieblas
y otras veces ni siquiera
sabía
como había regresado
a la casa,
ni por que mi pobre esposa
tenía un ojo morado.
y luego a pedir perdon
y después - no sé por qué-
¡Se los juro!
¡Yo se los puedo jurar!
luego a tomar y tomar
tomar , tomar y tomar
Pero mi hijo fue creciendo
año tras año
hasta cumplir los ocho años,
y una noche,
-les juro por Dios no sé-
-no lo recuerdo-
ignoro cómo paso
dicen que yo regresé
a mi casa tan borracho,
o más borracho que nunca
dicen que un martillo
quise matar a mi esposa
Que mi niño
se interpuso entre ella y yo
y que me golpeó en la cara
con sus puños,
diciéndome: papacito
perdoname
pero te pego, te pego
aunque seás mi propio padre,
te pego
si le pegás a mi madre
¡Y yo no sé!
¡No lo sé!
¡No sé nada! ¡No lo sé!
a la mañana siguiente
amanecí solo, solo,
sin mi esposa, sin mi niño
Amanecí como cerdo
sobre vómitos tendido,
y ¡Ay, Dios!, con un martillo
entre las manos asido
y el martillo estaba lleno
de sangre.
Mi ropa llena de sangre
y en el suelo, sobre el piso,
¡Sangre,sangre,sangre,sangre!
No sabía ¡Se los juro!
¡No sabía qué ocurrió!,
y pregunté a los vecinos.
Me dijeron
No sabemos
si su esposa estaba mal)
los llevaron de carrera
al Hospital.
Corrí como loco, ¡Créanme!,
como loco al hospital,
y ahí encontré a mi esposa
sana y salva, sin un golpe
y a mi niño sano y salvo,
sin un golpe
pero yacía acostado
sobre una cama,
y él y ella sollozando,
de sus ojos
gruesos, raudos lagrimones,
se deslizaban
por las mejillas surcándolas.
Y entonces qué fue, Dios mío?
pregunté
y me hinqué
Me hinqué ante los dos dicíendoles:
Pidanme lo que ustedes quieran,
¡Que se los cumplo!
¡Lo que sea!
¡Aquí lo voy a jurar!
E hice una cruz,
y llevándola a mis labios
la besé
con un no sé qué en el alma
En el alma
yo tenía un no sé qué.
entonces mi niño dijo:
Amí no me importa ya
si vos volvés a tomar
pero te voy a pedir,
y me lo vas a cumplir,
que lo acabás de jurar...
Mi esposa hablaba a la vez:
-Le destrozaste la mano
con el martillo
y el doctor
no se las pudo salvar
y las tuvo que amputar.
Entonces fue que mi niño
sacando de entre las sábanas
sus muñones vendados,
con la venda
todavía ensangrentada
me dijo con un hilo
de voz,
que fue creciendo y creciendo,
y estoy oyendo su grito:
Me dijo:¡Esto es lo que quiero!:
¡Que me devolvás mis manos!
¡Mis dos manos, Papacito!...
yo ya no vuelvo a tomar,
mas de qué me sirve ya
si estoy metido entre rejas,
entre locos
¡y no estoy loco!¡estoy cuerdo!
¿O estoy loco? -No lo sé.
yo tomaba
yo tomaba noche y día sin cesar
y cuando ebrio
regresaba a mi tugurio,
a mi esposa le gritaba
la golpeaba
más de un puntapié le di
y mi niño
se prendía de mis brazos
suplicando,sollozando,
y yo,
yo que tanto lo quería,
que lo quiero
acababa
por sacarme la botella que llevaba
entre la faja y barriga
y a tomar, tomar y tomar
hasta terminar tendido
sobre el suelo
sin sentido
A la mañana siguiente
(A veces lo recordaba),
otras veces
un poquito, nada más,
como entre nieblas
y otras veces ni siquiera
sabía
como había regresado
a la casa,
ni por que mi pobre esposa
tenía un ojo morado.
y luego a pedir perdon
y después - no sé por qué-
¡Se los juro!
¡Yo se los puedo jurar!
luego a tomar y tomar
tomar , tomar y tomar
Pero mi hijo fue creciendo
año tras año
hasta cumplir los ocho años,
y una noche,
-les juro por Dios no sé-
-no lo recuerdo-
ignoro cómo paso
dicen que yo regresé
a mi casa tan borracho,
o más borracho que nunca
dicen que un martillo
quise matar a mi esposa
Que mi niño
se interpuso entre ella y yo
y que me golpeó en la cara
con sus puños,
diciéndome: papacito
perdoname
pero te pego, te pego
aunque seás mi propio padre,
te pego
si le pegás a mi madre
¡Y yo no sé!
¡No lo sé!
¡No sé nada! ¡No lo sé!
a la mañana siguiente
amanecí solo, solo,
sin mi esposa, sin mi niño
Amanecí como cerdo
sobre vómitos tendido,
y ¡Ay, Dios!, con un martillo
entre las manos asido
y el martillo estaba lleno
de sangre.
Mi ropa llena de sangre
y en el suelo, sobre el piso,
¡Sangre,sangre,sangre,sangre!
No sabía ¡Se los juro!
¡No sabía qué ocurrió!,
y pregunté a los vecinos.
Me dijeron
si su esposa estaba mal)
los llevaron de carrera
al Hospital.
Corrí como loco, ¡Créanme!,
como loco al hospital,
y ahí encontré a mi esposa
sana y salva, sin un golpe
y a mi niño sano y salvo,
sin un golpe
pero yacía acostado
sobre una cama,
y él y ella sollozando,
de sus ojos
gruesos, raudos lagrimones,
se deslizaban
por las mejillas surcándolas.
Y entonces qué fue, Dios mío?
pregunté
y me hinqué
Me hinqué ante los dos dicíendoles:
Pidanme lo que ustedes quieran,
¡Que se los cumplo!
¡Lo que sea!
¡Aquí lo voy a jurar!
E hice una cruz,
y llevándola a mis labios
la besé
con un no sé qué en el alma
En el alma
yo tenía un no sé qué.
entonces mi niño dijo:
Amí no me importa ya
si vos volvés a tomar
pero te voy a pedir,
y me lo vas a cumplir,
que lo acabás de jurar...
Mi esposa hablaba a la vez:
-Le destrozaste la mano
con el martillo
y el doctor
no se las pudo salvar
y las tuvo que amputar.
Entonces fue que mi niño
sacando de entre las sábanas
sus muñones vendados,
con la venda
todavía ensangrentada
me dijo con un hilo
de voz,
que fue creciendo y creciendo,
y estoy oyendo su grito:
Me dijo:¡Esto es lo que quiero!:
¡Que me devolvás mis manos!
¡Mis dos manos, Papacito!...