Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Cada paso es un calvario en este terrible desierto de más de 500 kilometros a la redonda. Altar Sonora. Por aquí ni un alma que pueda venir a ofrecer una gota, solo una gota, de agua, los únicos habitantes a la redonda: Lagartijas del desierto, Monstruos de Gila, serpientes venenosas, ratas... no sé cómo sobreviven las ratas en un infierno como este. La lluvia aquí es un milagro pero suele llover, dura escasos segundos, unas cuantas gotas, su milagro provoca otro... de la nada surgen vendedores ambulantes de paraguas chinos, de esos garantizados para una sola lluvia, de treinta pesos (tres euros) cada uno.