R i g o
Poeta reconocido.
La tarde estaba como detenida (stop),
Por la ventana de mi cuarto
Veía entrar cuajados rayos de sol,
Espesos que se derretían en el piso
pinche calorón, me estaba haciendo alucinar.
Ella y yo
Estábamos acostados haciendo nada.
Pero se levantó, y con el cabello enfurecido
Aun sobre su cara,
Me preguntó
¿qué se necesita saber para ser poeta Rigo?
No lo sé, no lo sé
No soy poeta, no sé de poesía
Y nunca he conocido a un poeta de verdad.
Es más creo que los poetas son una fantasía
Colectiva, no existen como personas,
Son hojas, sonidos, versos, lamentos
Que se nos atraviesan de vez en vez por los ojos.
Pero ella insistió, y yo no podía negarme
A ese cabello de león y a esos ojazos de mi vidaza
Así que le dije, con una cara de esas muy serias;
Pues lo que se necesita es no saber, es no entender
Las cosas, es preguntar, preguntarse, la poesía
Es el arte de los ignorantes, de los curiosos,
De los amargos que no comprenden. No se necesita
Saber nada, se necesita ignorar bastante.
Ella me miró mirada fulminante- se quedó callada.
Y volteó a ver el atascadero que se había hecho
Por los rayos de sol embarrados en el piso,
¡Carajo, que bella es de perfil!
Encendí la tele
Una película con Meche Carreño paseándose encuerada
Por casas, departamentos, playas, hombres.
(una buena cinta, una chulada)
me quedé dormido, ella me abrazó.
El frío nocturno me despertó; había baba en mi mentón
Y en la almohada buena señal de buen sueño-;
Pero ella no estaba a mi lado, mala señal,
No estaban tampoco los discos de mi mueble mala señal-,
Ni tampoco el mueble jodida señal-, ni sus cosas, ni las mías
Ni una notita me lleva la chingada-.
Alarmado quise limpiarme la baba, pero no pude;
Mi mano izquierda no estaba en su lugar, se la llevó también.
Se hubiera llevado la derecha ¡nunca hace nada!,
Se fue, esa mujer se fue y me robó la mano,
(se la hubiera pedido a mis papás al menos),
quise gritar, pero de mi gañote sólo polvo y saliva.
Se llevó mi voz; dejó algunos charcos de palabras
Y de gritos míos por las escaleras, no más.
Es entendible, quería respuestas sencillas,
Es entendible, era ágil, era una bella leona
De estepa callejera. Es entendible
Siempre tuvo ese defecto de querer entenderlo,
Tenerlo Todo.
Pero no se preocupen lectores,
No lloren por la mano ida, ni por la voz torpe que de mi boca dejará de escurrir.
No se preocupen mis imaginarios lectores,
Seguiré torturándolos con mis textos,
Pues estoy ya aprendiendo a hablar con los ojos y a escribir hasta por los codos.
Por la ventana de mi cuarto
Veía entrar cuajados rayos de sol,
Espesos que se derretían en el piso
pinche calorón, me estaba haciendo alucinar.
Ella y yo
Estábamos acostados haciendo nada.
Pero se levantó, y con el cabello enfurecido
Aun sobre su cara,
Me preguntó
¿qué se necesita saber para ser poeta Rigo?
No lo sé, no lo sé
No soy poeta, no sé de poesía
Y nunca he conocido a un poeta de verdad.
Es más creo que los poetas son una fantasía
Colectiva, no existen como personas,
Son hojas, sonidos, versos, lamentos
Que se nos atraviesan de vez en vez por los ojos.
Pero ella insistió, y yo no podía negarme
A ese cabello de león y a esos ojazos de mi vidaza
Así que le dije, con una cara de esas muy serias;
Pues lo que se necesita es no saber, es no entender
Las cosas, es preguntar, preguntarse, la poesía
Es el arte de los ignorantes, de los curiosos,
De los amargos que no comprenden. No se necesita
Saber nada, se necesita ignorar bastante.
Ella me miró mirada fulminante- se quedó callada.
Y volteó a ver el atascadero que se había hecho
Por los rayos de sol embarrados en el piso,
¡Carajo, que bella es de perfil!
Encendí la tele
Una película con Meche Carreño paseándose encuerada
Por casas, departamentos, playas, hombres.
(una buena cinta, una chulada)
me quedé dormido, ella me abrazó.
El frío nocturno me despertó; había baba en mi mentón
Y en la almohada buena señal de buen sueño-;
Pero ella no estaba a mi lado, mala señal,
No estaban tampoco los discos de mi mueble mala señal-,
Ni tampoco el mueble jodida señal-, ni sus cosas, ni las mías
Ni una notita me lleva la chingada-.
Alarmado quise limpiarme la baba, pero no pude;
Mi mano izquierda no estaba en su lugar, se la llevó también.
Se hubiera llevado la derecha ¡nunca hace nada!,
Se fue, esa mujer se fue y me robó la mano,
(se la hubiera pedido a mis papás al menos),
quise gritar, pero de mi gañote sólo polvo y saliva.
Se llevó mi voz; dejó algunos charcos de palabras
Y de gritos míos por las escaleras, no más.
Es entendible, quería respuestas sencillas,
Es entendible, era ágil, era una bella leona
De estepa callejera. Es entendible
Siempre tuvo ese defecto de querer entenderlo,
Tenerlo Todo.
Pero no se preocupen lectores,
No lloren por la mano ida, ni por la voz torpe que de mi boca dejará de escurrir.
No se preocupen mis imaginarios lectores,
Seguiré torturándolos con mis textos,
Pues estoy ya aprendiendo a hablar con los ojos y a escribir hasta por los codos.