hermentera fabrega
Poeta recién llegado
Puedo sentir las sombras que se extienden
y el brillo de sus luces engañosas,
pequeños fuegos, lunas que se encienden,
chispas que juegan quemando las rosas,
las blancas palomas, los sueños inciertos,
la vaga ilusión de pequeñas cosas.
Muros invisibles cercando desiertos
forjan poco a poco mazmorras oscuras,
paredes que cierran los brazos abiertos,
prisiones que ahogan las dulces locuras.
Juego triste que crece a cada paso,
que enlaza poco a poco sus figuras
ardientes como el fuego del ocaso,
etéreas como el halo de la noche,
hambrientas de amargura y de fracaso
y emergen de la jungla del reproche
lanzando el aguijón de su veneno.
¡Balanceo sutil de medianoche!
El mundo pide PAZ desde su seno.
Sus lágrimas se pierden mansamente
engullidas y presas en el cieno.
Quiero pensar que cesa de repente
la actividad brutal que se avecina,
la amenaza del lobo y la serpiente,
la conquista feroz de la colina.
Quiero pensar que surgen mariposas
envueltas en su danza genuina,
meciéndose en las alas misteriosas
de un sueño de arco iris y esperanzas.
Mensajeras de paz las más hermosas,
dibujando caminos y alianzas,
abriendo nuevas puertas y horizontes
en el frágil vaivén de las balanzas.
El tiempo de los nuevos mastodontes
altera las tranquilas primaveras,
el sereno suspiro de los montes,
la dulce seducción de las banderas.
Quiero pensar que el débil es el fuerte,
que puede más el cisne que las fieras,
la vida que la lucha por la muerte.
Nuestras armas serán nuestros deseos.
En las plácidas aguas de la suerte
el sol continuará con sus paseos
acariciando el fondo y las orillas.
Las fieras volverán con escarceos
y llorarán algunas florecillas
al son de sus pisadas ya cercanas,
pero en las aguas claras y sencillas
se abrirán cada día las ventanas,
los cisnes seguirán con su blancura
y en medio de las tímidas mañanas...
comenzarán de nuevo su aventura.
Autora: Hermentera Fàbrega Vilajosana
Todos los derechos resevados
y el brillo de sus luces engañosas,
pequeños fuegos, lunas que se encienden,
chispas que juegan quemando las rosas,
las blancas palomas, los sueños inciertos,
la vaga ilusión de pequeñas cosas.
Muros invisibles cercando desiertos
forjan poco a poco mazmorras oscuras,
paredes que cierran los brazos abiertos,
prisiones que ahogan las dulces locuras.
Juego triste que crece a cada paso,
que enlaza poco a poco sus figuras
ardientes como el fuego del ocaso,
etéreas como el halo de la noche,
hambrientas de amargura y de fracaso
y emergen de la jungla del reproche
lanzando el aguijón de su veneno.
¡Balanceo sutil de medianoche!
El mundo pide PAZ desde su seno.
Sus lágrimas se pierden mansamente
engullidas y presas en el cieno.
Quiero pensar que cesa de repente
la actividad brutal que se avecina,
la amenaza del lobo y la serpiente,
la conquista feroz de la colina.
Quiero pensar que surgen mariposas
envueltas en su danza genuina,
meciéndose en las alas misteriosas
de un sueño de arco iris y esperanzas.
Mensajeras de paz las más hermosas,
dibujando caminos y alianzas,
abriendo nuevas puertas y horizontes
en el frágil vaivén de las balanzas.
El tiempo de los nuevos mastodontes
altera las tranquilas primaveras,
el sereno suspiro de los montes,
la dulce seducción de las banderas.
Quiero pensar que el débil es el fuerte,
que puede más el cisne que las fieras,
la vida que la lucha por la muerte.
Nuestras armas serán nuestros deseos.
En las plácidas aguas de la suerte
el sol continuará con sus paseos
acariciando el fondo y las orillas.
Las fieras volverán con escarceos
y llorarán algunas florecillas
al son de sus pisadas ya cercanas,
pero en las aguas claras y sencillas
se abrirán cada día las ventanas,
los cisnes seguirán con su blancura
y en medio de las tímidas mañanas...
comenzarán de nuevo su aventura.
Autora: Hermentera Fàbrega Vilajosana
Todos los derechos resevados