Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
De pronto se marchó mi paz dorada,
la mano de mi Dios fortificando,
el aire ya no llega perfumando
con versos mi sentida madrugada.
De pronto se apagó la luz ansiada,
la dicha redentora que sanando
volaba hasta mi pecho reparando
la muerte de más muerte pertrechada.
Me ultima sanguinaria la fatiga,
el miedo elemental, fatal e impuro
tratando de obligarme a que lo siga
De pronto todo el cielo se ha hecho oscuro
-perdonen que de pronto me maldiga-.
En medio del salón se ha alzado un muro.
la mano de mi Dios fortificando,
el aire ya no llega perfumando
con versos mi sentida madrugada.
De pronto se apagó la luz ansiada,
la dicha redentora que sanando
volaba hasta mi pecho reparando
la muerte de más muerte pertrechada.
Me ultima sanguinaria la fatiga,
el miedo elemental, fatal e impuro
tratando de obligarme a que lo siga
De pronto todo el cielo se ha hecho oscuro
-perdonen que de pronto me maldiga-.
En medio del salón se ha alzado un muro.