Alejandro Figueroa
Poeta recién llegado
Una risa no tiene cabeza
Renuncio a la perpetua armonía
Y se escucha en la calma de lo invisible.
Silencio de tensión,
El silencio es una carcajada sorda
Los pies dibujan sobre una cuerda
Un puente hacia el arcoíris.
Cabezas de luz de linterna en las gradas
Cuando los colores de la cara caen
A un cojín de agua y cristales
Pero con forma cilíndrica,
Una caja mágica de música
Gira su manivela fantasmal.
El balancear del báculo
Hace en su mente recuerdos astillados
Y tú haces pequeñas estrellitas
Luminosas cubiertas de nervios
Que en su piel de ceda hace equilibrio
De colores a un ambiente de globos,
Y con un pie de luciérnaga
Los aplausos son pétalos de asombro.
Renuncio a la perpetua armonía
Y se escucha en la calma de lo invisible.
Silencio de tensión,
El silencio es una carcajada sorda
Los pies dibujan sobre una cuerda
Un puente hacia el arcoíris.
Cabezas de luz de linterna en las gradas
Cuando los colores de la cara caen
A un cojín de agua y cristales
Pero con forma cilíndrica,
Una caja mágica de música
Gira su manivela fantasmal.
El balancear del báculo
Hace en su mente recuerdos astillados
Y tú haces pequeñas estrellitas
Luminosas cubiertas de nervios
Que en su piel de ceda hace equilibrio
De colores a un ambiente de globos,
Y con un pie de luciérnaga
Los aplausos son pétalos de asombro.
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