Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El nombre de la rosa
Lo difícil, le pide que cuente al firmamento,
desposeído de belleza, que reunió a los hombres,
en el mar del llanto y en el antiguo texto,
el lejano material de un ciego al fin del mundo.
Lo fácil, el tremendo que engendra grandeza,
niega, iluminando la gracia, los treinta consejos
que devoran los flancos de la dulce escalera,
y la vana forma de la soledad ya vieja.
Una obra maestra fatiga la mente atrevida
y toca la sombra y el sueño de invisible tiempo,
cuyo silencio se corrompe al memorable,
desdicha terrible, que al consejo ha desmentido.
Pero estoy aquí, bajo la aurora del verde pino,
en el lugar de la asombrosa concebida,
para que seas la plegaria y el martirio,
la sangre, el color del olvido, el nombre de la rosa.
Lo difícil, le pide que cuente al firmamento,
desposeído de belleza, que reunió a los hombres,
en el mar del llanto y en el antiguo texto,
el lejano material de un ciego al fin del mundo.
Lo fácil, el tremendo que engendra grandeza,
niega, iluminando la gracia, los treinta consejos
que devoran los flancos de la dulce escalera,
y la vana forma de la soledad ya vieja.
Una obra maestra fatiga la mente atrevida
y toca la sombra y el sueño de invisible tiempo,
cuyo silencio se corrompe al memorable,
desdicha terrible, que al consejo ha desmentido.
Pero estoy aquí, bajo la aurora del verde pino,
en el lugar de la asombrosa concebida,
para que seas la plegaria y el martirio,
la sangre, el color del olvido, el nombre de la rosa.