Ictiandro
Poeta adicto al portal
Ruiseñor que en alas de su canto
al amanecer encuentra sentido,
néctar de un verso a la espera
y la tristeza de cuanto acontece
sacude cimientos abrazándote
con caricia brisa marítima,
viento que a tu balcón se asoma.
El invierno es sólo estación pretexto
de hojas cayendo a tus pies lejanos,
es el paisaje de una playa en la tarde
testigo de nuestras huellas paralelas
frente al espejo común de los deseos,
nube roja de tu corona suspendida
sobre marea violenta de besos.
Una ilusión golpea la puerta
tomando por asalto al sueño despierto
que te hace mujer en mis brazos,
carácter fruto de tu vida y te admiro
en tus realidades que a diario respiro.
¡Qué mayor prueba de lo divino
tu existencia en mi vida, cada latido!
Espero cada hora el mensaje oportuno,
la noticia que desborde mis sentidos
con tus vivencias, ocurrencias, tristezas
Es un lento morir vivir en tus ausencias.
Arrastro las sombras de un crepúsculo
rehaciendo las fronteras de mis arrecifes
acercando mis aguas a tus labios.
En el templo de tu adolescencia dibujo
los pétalos que cubren tus mañanas
y el tallo fértil de la fantasía amándote
quebrando los minutos con una sonrisa
desprendida de tus verdes alas soñadoras.
Volverán los colores a las grises tardes
tras lluvia de mi alma a tu cuerpo.
Llevo en mis manos la brújula que me diste
marcando el norte de tus ojos y esperanzas,
viajo al centro de tu mundo y al encuentro
de nuestras magnitudes corporales,
boca de mi boca que me nombra,
sombra de mi sombra vida impregnando
queriéndonos en la hoguera que somos.
al amanecer encuentra sentido,
néctar de un verso a la espera
y la tristeza de cuanto acontece
sacude cimientos abrazándote
con caricia brisa marítima,
viento que a tu balcón se asoma.
El invierno es sólo estación pretexto
de hojas cayendo a tus pies lejanos,
es el paisaje de una playa en la tarde
testigo de nuestras huellas paralelas
frente al espejo común de los deseos,
nube roja de tu corona suspendida
sobre marea violenta de besos.
Una ilusión golpea la puerta
tomando por asalto al sueño despierto
que te hace mujer en mis brazos,
carácter fruto de tu vida y te admiro
en tus realidades que a diario respiro.
¡Qué mayor prueba de lo divino
tu existencia en mi vida, cada latido!
Espero cada hora el mensaje oportuno,
la noticia que desborde mis sentidos
con tus vivencias, ocurrencias, tristezas
Es un lento morir vivir en tus ausencias.
Arrastro las sombras de un crepúsculo
rehaciendo las fronteras de mis arrecifes
acercando mis aguas a tus labios.
En el templo de tu adolescencia dibujo
los pétalos que cubren tus mañanas
y el tallo fértil de la fantasía amándote
quebrando los minutos con una sonrisa
desprendida de tus verdes alas soñadoras.
Volverán los colores a las grises tardes
tras lluvia de mi alma a tu cuerpo.
Llevo en mis manos la brújula que me diste
marcando el norte de tus ojos y esperanzas,
viajo al centro de tu mundo y al encuentro
de nuestras magnitudes corporales,
boca de mi boca que me nombra,
sombra de mi sombra vida impregnando
queriéndonos en la hoguera que somos.