susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi número de movil es muy parecido al de un dealer
que debe trabajar muy bien, conocer la importancia
capital de su función social, tomárselo muy en serio.
Todos los fines de semana mi teléfono canta
desde las veintidos hasta que rompe el amanecer.
No me molesta nada, entiendo al señor Miranda cuando
llama con educación, al Semillas, que quiere cambiar
de droga, a miss Pamela deseando en su noche un vuelo,
a Cristina, la camarera del bar, a la Mari la del super, al abuelo,
que, hartos ya, pretenden algún renacer.
Sólo quisiera saber qué número han equivocado, cuál es
el dígito maldito que me separa de la piedra filosofal
que marca un hito al peregrino que no descansa
en ninguna estación obligatoria, de qué se compone
la receta oculta del deseado aguamiel.
Aún no se fían de mi, pero lo conseguiré.
que debe trabajar muy bien, conocer la importancia
capital de su función social, tomárselo muy en serio.
Todos los fines de semana mi teléfono canta
desde las veintidos hasta que rompe el amanecer.
No me molesta nada, entiendo al señor Miranda cuando
llama con educación, al Semillas, que quiere cambiar
de droga, a miss Pamela deseando en su noche un vuelo,
a Cristina, la camarera del bar, a la Mari la del super, al abuelo,
que, hartos ya, pretenden algún renacer.
Sólo quisiera saber qué número han equivocado, cuál es
el dígito maldito que me separa de la piedra filosofal
que marca un hito al peregrino que no descansa
en ninguna estación obligatoria, de qué se compone
la receta oculta del deseado aguamiel.
Aún no se fían de mi, pero lo conseguiré.