El ocaso del poeta

El Poeta del Asfalto

Poeta adicto al portal
Una ventana que dice Bar,
pero al revés.
Miro las luces mortesinas de la calle,
desde mi mesa sin preguntas.

Después de tantas frases hechas de letras...
Después de tanta charla sin sentido,
el silencio me dió las respuestas que busqué.
El pulso de la ciudad, la gente,
la realidad…
Todo esta tan distante.
Me acuerdo de cosas que no quiero acordarme.

Pasa el tiempo y se desvive uno.
Las cosas no cambian tanto.

Voy a estar sólo
No se perderá nada si decides quedarte,
en ves de venir a visitarme.

Yo espero sin pedir nada, en silencio.
Como una guitarra en el fondo del armario.
Tirados allí, mis poemas esperan tambien un mecenas.
Algún día alguien los encontrará.

Sabios,
borrachos,
soñadores
de este y otros barrios intentarán explicarlos.

No sientas pena,
que eso es menospreciar.
No les cambies ni una coma.
Nacer,
durar,
caer.
No hay nada que explicar.
Dejalos así.

Ya te dije.
Tirame en cualquier esquina
con los ojos abiertos sobre el asfalto.
Llorar no vale la pena.
Tirame y seguí andando,
dejalo mejor asi.
El olvido no duele tanto.
 

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