Frente lisa.
Labios generosos.
Limpia mirada
recostada en la hamaca.
Chisporrotean en el cielo
veranos de saltamontes,
aromas de toda la vida
y las primeras estrellas
son como barrigas sonriendo,
contando cuentos de carillones,
burbujeando himnos iridiscentes.
Ojala hubieras estado aquí,
bañada en los susurros crepitantes
de esta tarde.
Pero no estés triste,
ahí estarán siempre
los serpentines de sidral,
el baile siempre recién estrenado
de las golondrinas,
rociando con cosquillas
a cualquiera
que se atreva
a ser feliz.
No estés triste,
te guardé
de lo bueno
lo mejor
para cuando quieras
tomarlo.
Es tuyo.
Labios generosos.
Limpia mirada
recostada en la hamaca.
Chisporrotean en el cielo
veranos de saltamontes,
aromas de toda la vida
y las primeras estrellas
son como barrigas sonriendo,
contando cuentos de carillones,
burbujeando himnos iridiscentes.
Ojala hubieras estado aquí,
bañada en los susurros crepitantes
de esta tarde.
Pero no estés triste,
ahí estarán siempre
los serpentines de sidral,
el baile siempre recién estrenado
de las golondrinas,
rociando con cosquillas
a cualquiera
que se atreva
a ser feliz.
No estés triste,
te guardé
de lo bueno
lo mejor
para cuando quieras
tomarlo.
Es tuyo.