EL OJO CIRCUNCIDADO
(A modo de elegía)
Vuela, ojo mío
los dioses te han liberado
Atraviesa los firmamentos que contemplaste asombrado
Concilia las díscolas estrellas
busca, en fin, la armonía de tu infinita esfera
en esas otras esferas que ahora son tuyas.
Ingrávida materia
hecha de luz y poesía.
Todavía como un seno de mujer
pavorosamente cortado
manas sangre y leche
vida y muerte
y has hecho de mi ceguera tu destino
Pero ahora eres libre
espantosamente libre
jubilosamente libre para jugar con tus cadenas.
Aquellas arduas cadenas que te unían a mi cuerpo
como un Sísifo a su roca
mi cuerpo también ciego y pesado y torpe
como la informe masa de arcilla de la que fui hecho.
Muerte de barro me haces
con tu vuelo hacia la luz
muerte y ceguera que acepto
a cambio de tu libertad.
Vuela ojo mío
delineando arco iris
habitando cúpulas y regazos femeninos
engendrador de futuros luminosos
río caudaloso donde abreven los sedientos de belleza
Cuando en tu vuelo atraviesas brumas lúgubres
las transmutas en cánticos rosicler
en fulgurantes placentas o cardúmenes de vida.
Refugiado en mi ceguera
seré tu discípulo fiel, ojo circuncidado
Juntos plantaremos los árboles de hojas doradas
de los que nunca penderán frutos de muerte
Juntos desvelaremos las bellezas que ocultan los claros mármoles
y abatiremos las montañas que impiden ver
los nuevos horizontes.
Ojo mío circuncidado
que albergas universos nunca vistos
con grandes cielos que vibrarán con el canto de las alondras
libera también la música que yace bajo el murmullo de los arroyos.
Tersos vientres de mujer
con su carnación de alba
prestad a ese mi ojo vuestra suprema geometría
de ella nacerán las alas eternas de los cisnes.
Ilust.: Victor Brauner. "Autorretrato". 1931
(A modo de elegía)
Vuela, ojo mío
los dioses te han liberado
Atraviesa los firmamentos que contemplaste asombrado
Concilia las díscolas estrellas
busca, en fin, la armonía de tu infinita esfera
en esas otras esferas que ahora son tuyas.
Ingrávida materia
hecha de luz y poesía.
Todavía como un seno de mujer
pavorosamente cortado
manas sangre y leche
vida y muerte
y has hecho de mi ceguera tu destino
Pero ahora eres libre
espantosamente libre
jubilosamente libre para jugar con tus cadenas.
Aquellas arduas cadenas que te unían a mi cuerpo
como un Sísifo a su roca
mi cuerpo también ciego y pesado y torpe
como la informe masa de arcilla de la que fui hecho.
Muerte de barro me haces
con tu vuelo hacia la luz
muerte y ceguera que acepto
a cambio de tu libertad.
Vuela ojo mío
delineando arco iris
habitando cúpulas y regazos femeninos
engendrador de futuros luminosos
río caudaloso donde abreven los sedientos de belleza
Cuando en tu vuelo atraviesas brumas lúgubres
las transmutas en cánticos rosicler
en fulgurantes placentas o cardúmenes de vida.
Refugiado en mi ceguera
seré tu discípulo fiel, ojo circuncidado
Juntos plantaremos los árboles de hojas doradas
de los que nunca penderán frutos de muerte
Juntos desvelaremos las bellezas que ocultan los claros mármoles
y abatiremos las montañas que impiden ver
los nuevos horizontes.
Ojo mío circuncidado
que albergas universos nunca vistos
con grandes cielos que vibrarán con el canto de las alondras
libera también la música que yace bajo el murmullo de los arroyos.
Tersos vientres de mujer
con su carnación de alba
prestad a ese mi ojo vuestra suprema geometría
de ella nacerán las alas eternas de los cisnes.
Ilust.: Victor Brauner. "Autorretrato". 1931
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