Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
El olvido.
¡Que tan corto es el amor y cuán largo es el olvido!
Ya lo dijo Neruda, el pasionario de América,
el que acarreó al mundo en sus venas.
Yo dejé, allá en Chile, a una mujer mirando los ríos.
Le describí el espejo de las aguas cristalinas del mío,
le mostré con ternura las piedras lisas,
que guardo en el corazón,
como manitas de niños.
Calladamente le susurré el torrente de amor
que desemboca en el frío mar que todo se traga.
Piedra por piedra, blancas piedras, negras piedras…
Le mencioné sus nombres mientras las sopesaba una a una.
Yo le dije todo y me quedé sin nada.
Y ahora que el silencio ahoga los robles,
esa mujer no vuelve a bajar al río…
¡Que tan corto es el amor y cuán largo es el olvido!
Ya lo dijo Neruda, el pasionario de América,
el que acarreó al mundo en sus venas.
Yo dejé, allá en Chile, a una mujer mirando los ríos.
Le describí el espejo de las aguas cristalinas del mío,
le mostré con ternura las piedras lisas,
que guardo en el corazón,
como manitas de niños.
Calladamente le susurré el torrente de amor
que desemboca en el frío mar que todo se traga.
Piedra por piedra, blancas piedras, negras piedras…
Le mencioné sus nombres mientras las sopesaba una a una.
Yo le dije todo y me quedé sin nada.
Y ahora que el silencio ahoga los robles,
esa mujer no vuelve a bajar al río…
Última edición: