El olvido

Bartleby - el alegre

Poeta recién llegado
El olvido

El gin tonic bien seco
la picaña en la parrilla de mesa,
el sol perpendicular
y esas florecitas amarillas
que caen sobre el mantel.

Un amigo de años
y un amigo de siempre,
mi hermano y su novia,
mi novia y su falta de gracia
y su plato de fideos verdes.

Viernes y jueves, miércoles,
los amigos que van a la oficina
y tomamos un poco de ron
y coca cola.

Voy a mi casa y no hay nada.
Ni vasos, ni silencios,
ni la cocina prendida como
para calentar un par de deseos
muertos y comerlos de
un bocado.

Un odio antiguo,
empolvado, de repisa,
fui en auto a la tienda y
compré comida,
la cociné y la corté sin ganas.

Olvidar lo que no es útil,
olvidar y si es necesario para ello llorar,
por qué del olvido hay
espacio para el futuro.

La nostalgia se combate con el olvido,
los chantajes del corazón,
arma de hijos de puta
para pedirte
tu tiempo, tu dinero, tu dedicación,
gratis y en deuda.

Noches altas
desde el piso doce,
una silla de ingeneria y un café,
la constitución y un pastel,
el parque Abtao y sus luces menguas
y mi gran amor por la vida.
 
El olvido

El gin tonic bien seco
la picaña en la parrilla de mesa,
el sol perpendicular
y esas florecitas amarillas
que caen sobre el mantel.

Un amigo de años
y un amigo de siempre,
mi hermano y su novia,
mi novia y su falta de gracia
y su plato de fideos verdes.

Viernes y jueves, miércoles,
los amigos que van a la oficina
y tomamos un poco de ron
y coca cola.

Voy a mi casa y no hay nada.
Ni vasos, ni silencios,
ni la cocina prendida como
para calentar un par de deseos
muertos y comerlos de
un bocado.

Un odio antiguo,
empolvado, de repisa,
fui en auto a la tienda y
compré comida,
la cociné y la corté sin ganas.

Olvidar lo que no es útil,
olvidar y si es necesario para ello llorar,
por qué del olvido hay
espacio para el futuro.

La nostalgia se combate con el olvido,
los chantajes del corazón,
arma de hijos de puta
para pedirte
tu tiempo, tu dinero, tu dedicación,
gratis y en deuda.

Noches altas
desde el piso doce,
una silla de ingeneria y un café,
la constitución y un pastel,
el parque Abtao y sus luces menguas
y mi gran amor por la vida.
los intentos propios develando senderos y momentos , acuñandolos como impulsos que nos permitan continuar.
Me agrado mucho la reflexión que provoca.
SAludos
 
El olvido

El gin tonic bien seco
la picaña en la parrilla de mesa,
el sol perpendicular
y esas florecitas amarillas
que caen sobre el mantel.

Un amigo de años
y un amigo de siempre,
mi hermano y su novia,
mi novia y su falta de gracia
y su plato de fideos verdes.

Viernes y jueves, miércoles,
los amigos que van a la oficina
y tomamos un poco de ron
y coca cola.

Voy a mi casa y no hay nada.
Ni vasos, ni silencios,
ni la cocina prendida como
para calentar un par de deseos
muertos y comerlos de
un bocado.

Un odio antiguo,
empolvado, de repisa,
fui en auto a la tienda y
compré comida,
la cociné y la corté sin ganas.

Olvidar lo que no es útil,
olvidar y si es necesario para ello llorar,
por qué del olvido hay
espacio para el futuro.

La nostalgia se combate con el olvido,
los chantajes del corazón,
arma de hijos de puta
para pedirte
tu tiempo, tu dinero, tu dedicación,
gratis y en deuda.

Noches altas
desde el piso doce,
una silla de ingeneria y un café,
la constitución y un pastel,
el parque Abtao y sus luces menguas
y mi gran amor por la vida.
Me gustaron tus versos, Bartleby . Un gusto pasar a leerte. Saludos cordiales y Feliz Navidad.
Azalea.
 

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