El Parque Frente al Mar

Aioria_aqp

Poeta recién llegado
Esta historia no es como cualquiera, no habla
de un lugar ancestral, ni de una ciudad en el cielo
no habla de los entierros de a luchar
ni de los nacimientos de a navegar, solo y tan solo
habla sobre un simple parque frente al mar,
un malecón del cuál una playa y las olas se pueden mirar
de un lugar donde todo con amor se puede lograr.

Un horizonte se divisa en cada mirar
bajo una tremenda oscuridad la calma e inquietud
de las olas al bailar que se hacen escuchar al romper
con las roca y un silencio perpetuo se funde al viento.

No hay ruido valedero, todo es incompleto
lo único que en este momento importa es el amor
ese, el mejor sentimiento que se refleja en cada gota
de dulzura y hermosura, en cada ola que rompe
en cada ráfaga que contra los rostros corta
la belleza de la saciedad y la certeza que siempre hay
algo más allá pasando el mar y nuestros temores
siempre una vez más hemos nosotros de hallar.

Así la continuidad es interrumpida por el brillo de las luces
la oscuridad no logra apagar aquel sentimiento que desde
los corazones en los pecho, dos espectadores transmiten
a aquel sencillo y maravilloso escenario de cuento.

Espectadores, novios en pareja, dos enamorados
que bajo la tenue luz de un farol logran encontrar la pasión
la sencillez y la armonía de estar juntos por primera vez
y el parque reboza de felicidad cual si fuera el deseo pedido
a una estrella fugaz como la que ayer en mi mente vi volar.

Las horas caminan a paso lento ante el amor que lleva el viento
una y otra vez la brisa regresa acariciando las almas que
en aquel recinto llenas de cariño e ilusión se encuentran
y la sensación sobrepasa los cuerpos y se siente desde muy lejos.

Y el olor del aire es complicado y simple, confuso y lleno
de sin razón, la clave es esa, no pensar y solo de corazón
ponerse cada vez a actuar y por siempre en un lugar como este
yo, mi vida, mi corazón, y mi ser por siempre se quisieran quedar.

Y tanto el impetuoso mar, como la negra noche andan mudos
testigos de la pasión de esos amantes que por primera vez
llegan al parque y aun sin besarse están. Pero esperan cada noche
en el mismo lugar en el mismo parque que esta frente al mar.

Y así es inconmensurable el deseo y la alegría, la felicidad
es eterno el tiempo tanto como el cariño y los sentimientos
y así sobrepasan todos los planos al que el alma puede llegar
para que nadie pueda escapar y en ellos nunca más pensar.

El deseo de seguir sintiendo es más, pero mucho más
fuerte que la realidad, los amantes saben que en sueños
aun allí, llegaran a este lugar, donde el amor y el mar
son infinitos y donde la noche se convierte en aliada
para que el tiempo se detenga por completo en tu mirada.

Ese parque frente al mar en donde una vez una luna
ilumine aquel andar lleno de cariño y sinceridad
y el viento eleve todo ese esplender con destino al cielo
que se ilumina con tu sonrisa cuando vas a amar
 

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