José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se oye un silbido, de un delator
un cuervo asesino, ha transmitido
su onda sonora, a un picoleto
resentido y ahora llegará el final.
La familia cariacontecida,
como un músico que no encuentra
su melodía, al compás de una letra,
hecha con sangre de un hombre cabal.
Lo recogen, por la noche
al amparo de la oscuridad
dicen que lo van a interrogar
darle un paseíllo celestial
ni la familia lo puede acompañar.
En ese andar final, apesadumbrado,
no logra comprender porque en el mundo,
sola y desamparada, su bisoña hija debe dejar,
como la niebla abandona la mar.
Por la mañana, en el muro
del camposanto aparecerá
Los cuervos, alguna cuenta pendiente,
un asesino sin escrúpulos ha apretado el gatillo
sin piedad. En el comentar del pueblo aparecerá
Nosotros lo interrogamos, no hayamos maldad y
lo dejamos volver a casa sano y salvo, sin estropear
la familia saliva tragará, como los asesinos al celebrar
que han quitado de en medio, a un Carlos Marx.
Esta España, maldita, de las dos verdades
quieren de nuevo recuperar, a son de falacias
como siempre lo han hecho llegar, a las personas
que sin pensar, dan su voto a un tal Abascal
un cuervo asesino, ha transmitido
su onda sonora, a un picoleto
resentido y ahora llegará el final.
La familia cariacontecida,
como un músico que no encuentra
su melodía, al compás de una letra,
hecha con sangre de un hombre cabal.
Lo recogen, por la noche
al amparo de la oscuridad
dicen que lo van a interrogar
darle un paseíllo celestial
ni la familia lo puede acompañar.
En ese andar final, apesadumbrado,
no logra comprender porque en el mundo,
sola y desamparada, su bisoña hija debe dejar,
como la niebla abandona la mar.
Por la mañana, en el muro
del camposanto aparecerá
Los cuervos, alguna cuenta pendiente,
un asesino sin escrúpulos ha apretado el gatillo
sin piedad. En el comentar del pueblo aparecerá
Nosotros lo interrogamos, no hayamos maldad y
lo dejamos volver a casa sano y salvo, sin estropear
la familia saliva tragará, como los asesinos al celebrar
que han quitado de en medio, a un Carlos Marx.
Esta España, maldita, de las dos verdades
quieren de nuevo recuperar, a son de falacias
como siempre lo han hecho llegar, a las personas
que sin pensar, dan su voto a un tal Abascal