Eduardo Cevallos de Labra
Poeta fiel al portal
Buenos días muñeca.
¡Caramba,
qué bien te ves!.
Deseo que hayas descansado.
Te traje jugo de naranja
y crema para darte masaje
en todo el cuerpo...
¡y si quieres, haremos el amor!.
Hoy caminaremos por las
arenas del mar que tanto
te gustan, dejando que sus
olas acaricien tus pies.
Aspiraremos su brisa
mientras el viento juegue
con tus cabellos, llevándose
la esencia de tu perfume.
... y a la sombra de una palmera,
la belleza de tu mirada admiraré,
como tributo a la
grandeza de tu ser.
Iremos de la mano por
calles y avenidas; el cenit y
la puesta del sol, nuestros
acompañantes serán.
Llevo la sombrilla, mi libro
de poemas, tus cosméticos
y otras cosas más.
¡La rosa faltar no podía!.
Pero... ¡olvidaba que hemos terminado!.
Una lágrima mía en vano te recuerda…
¡Rescoldos de amalgamas circunscritas!.
Sin embargo, no hay problema. Ya será…
¡Ya será con un nuevo encanto!.
¡Caramba,
qué bien te ves!.
Deseo que hayas descansado.
Te traje jugo de naranja
y crema para darte masaje
en todo el cuerpo...
¡y si quieres, haremos el amor!.
Hoy caminaremos por las
arenas del mar que tanto
te gustan, dejando que sus
olas acaricien tus pies.
Aspiraremos su brisa
mientras el viento juegue
con tus cabellos, llevándose
la esencia de tu perfume.
... y a la sombra de una palmera,
la belleza de tu mirada admiraré,
como tributo a la
grandeza de tu ser.
Iremos de la mano por
calles y avenidas; el cenit y
la puesta del sol, nuestros
acompañantes serán.
Llevo la sombrilla, mi libro
de poemas, tus cosméticos
y otras cosas más.
¡La rosa faltar no podía!.
Pero... ¡olvidaba que hemos terminado!.
Una lágrima mía en vano te recuerda…
¡Rescoldos de amalgamas circunscritas!.
Sin embargo, no hay problema. Ya será…
¡Ya será con un nuevo encanto!.