El Perfume de Lancome
Quise que ella se pareciera a tí
en un absurdo intento de calmar mis anhelos;
le sugerí ilusionado que vistiera como tú
y hasta le hice cambiar el color de su pelo.
Y le regalé el perfume de Lancome que tú usabas
y le hice escuchar tu canción predilecta
y mientras Roberto Carlos susurraba las notas
pensé que eras tú la que estaba a mi vera.
En el puesto que dejaste vacío en nuestra mesa
la senté amoroso a tomar el café
y la acosté en el lecho donde tú te acostabas
y creí que te besaba cuando a ella besé.
Al abrazar tu cuerpo abrazándola a ella
se levantó del lecho indignada y dolida
al escuhar que mis labios musitaban tu nombre
y se marchó decepcionada sin una despedida.
Y ahora aquí me encuentro tomándome el café
mientras Roberto Carlos susurra tu canción,
llorando solitario el dolor de tu ausencia
mientras flota en el aire el perfume de Lancome.
Del libro Las Huellas del Tiempo
Quise que ella se pareciera a tí
en un absurdo intento de calmar mis anhelos;
le sugerí ilusionado que vistiera como tú
y hasta le hice cambiar el color de su pelo.
Y le regalé el perfume de Lancome que tú usabas
y le hice escuchar tu canción predilecta
y mientras Roberto Carlos susurraba las notas
pensé que eras tú la que estaba a mi vera.
En el puesto que dejaste vacío en nuestra mesa
la senté amoroso a tomar el café
y la acosté en el lecho donde tú te acostabas
y creí que te besaba cuando a ella besé.
Al abrazar tu cuerpo abrazándola a ella
se levantó del lecho indignada y dolida
al escuhar que mis labios musitaban tu nombre
y se marchó decepcionada sin una despedida.
Y ahora aquí me encuentro tomándome el café
mientras Roberto Carlos susurra tu canción,
llorando solitario el dolor de tu ausencia
mientras flota en el aire el perfume de Lancome.
Del libro Las Huellas del Tiempo