Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Pétalos caídos,
en vals eterno...
en vals ceremonioso,
que celebra el final...
Lágrimas y conjuros,
grisácea tempestad,
cobijando los sollozos,
marcando el compás...
Latires que se pierden,
entre los laberintos venosos,
de la carne flácida,
de carne entregada...
Un corazón desfalleciente,
desgarrado por un dolor,
más allá de comprensión,
por vivir... por morir,
Enciende una vela,
suspirando, viendo llegar,
el eclipse de un sufrimiento,
negándose a llamarlo melancolía,
negándose a llamarlo tristeza...
Consumiéndose entre notas,
el piano su único amigo,
la música su único amor fiel,
y sin embargo...
Él los dejará...
Ansioso escribe,
ansioso trata de terminar,
lo que bien sabe no podrá...
¿Será la muerte tan injusta?
¡Solo unos minutos más!
y al fin la tristeza tendrá sonido,
al fin la melancolía y dolor tendrá su réquiem...
Sangre... convulsiones,
nubes teñidas de ira...
¡Tu momento llego!
¡Tranquilo y muere... descansa!
(Suspiro)
El reloj se ha detenido,
y hasta el cielo calla,
en ferviente respeto,
por ti... por mí...
El piano jamás tocará otra vez,
y será consumido por el fuego,
hasta las astillas...
Tus notas olvidadas por ella,
con ingratitud normal entre seres,
con la incertidumbre del ¿porque?
¡Oh pianista!
¡Consuelo de tantos!
¡Inconsolable vos!
¡Con la eternidad suspendida!
¡Entre vida mortal pequeña!
¡Vierte el vino!
Que la sangre te ahoga,
Que el temblor te impide,
No solo el verme llegar...
¡Llora amargamente!
¡Lanza tu ira!
¡Te compadezco!
¡Lloro por ti... lloro por mí!
¡Réquiem de muerte!
¡Melodía de tristeza!
¡Esa que nunca podrás terminar!
¡Porque tú la viviste ya!
Sonatas y valses,
cuerdas y piano,
que de ti... ella ser irá a olvidar,
Tristeza real,
melancolía absoluta,
¿Tú? en el camino...
a otra vez comenzar...
L.V.
en vals eterno...
en vals ceremonioso,
que celebra el final...
Lágrimas y conjuros,
grisácea tempestad,
cobijando los sollozos,
marcando el compás...
Latires que se pierden,
entre los laberintos venosos,
de la carne flácida,
de carne entregada...
Un corazón desfalleciente,
desgarrado por un dolor,
más allá de comprensión,
por vivir... por morir,
Enciende una vela,
suspirando, viendo llegar,
el eclipse de un sufrimiento,
negándose a llamarlo melancolía,
negándose a llamarlo tristeza...
Consumiéndose entre notas,
el piano su único amigo,
la música su único amor fiel,
y sin embargo...
Él los dejará...
Ansioso escribe,
ansioso trata de terminar,
lo que bien sabe no podrá...
¿Será la muerte tan injusta?
¡Solo unos minutos más!
y al fin la tristeza tendrá sonido,
al fin la melancolía y dolor tendrá su réquiem...
Sangre... convulsiones,
nubes teñidas de ira...
¡Tu momento llego!
¡Tranquilo y muere... descansa!
(Suspiro)
El reloj se ha detenido,
y hasta el cielo calla,
en ferviente respeto,
por ti... por mí...
El piano jamás tocará otra vez,
y será consumido por el fuego,
hasta las astillas...
Tus notas olvidadas por ella,
con ingratitud normal entre seres,
con la incertidumbre del ¿porque?
¡Oh pianista!
¡Consuelo de tantos!
¡Inconsolable vos!
¡Con la eternidad suspendida!
¡Entre vida mortal pequeña!
¡Vierte el vino!
Que la sangre te ahoga,
Que el temblor te impide,
No solo el verme llegar...
¡Llora amargamente!
¡Lanza tu ira!
¡Te compadezco!
¡Lloro por ti... lloro por mí!
¡Réquiem de muerte!
¡Melodía de tristeza!
¡Esa que nunca podrás terminar!
¡Porque tú la viviste ya!
Sonatas y valses,
cuerdas y piano,
que de ti... ella ser irá a olvidar,
Tristeza real,
melancolía absoluta,
¿Tú? en el camino...
a otra vez comenzar...
L.V.