nacimientoestelar
Poeta recién llegado
Él, pianista
Él se sienta ahí,
fundiéndose con el piano,
reclutando piezas blancas
para miradas vacías.
Suspira compases
en cuanto sufre pérdidas
de esperanzas improbables.
Desearía recolectar su semblanza
con un violín desgastado,
aunque igualmente, remendado,
frente al sinfín de espectadores.
Desearía conocer, no mejor, su templanza.
Lo veo, prudente,
anonimizar sus ojos de marfil
junto a los dedos fluviales
que caen en la sinfonía justiciera.
Aterrado, él alza sus manos.
Por un minuto, todopoderoso,
la multitud lo sigue a él
y a no a su silencio.
Él se sienta ahí,
fundiéndose con el piano,
reclutando piezas blancas
para miradas vacías.
Suspira compases
en cuanto sufre pérdidas
de esperanzas improbables.
Desearía recolectar su semblanza
con un violín desgastado,
aunque igualmente, remendado,
frente al sinfín de espectadores.
Desearía conocer, no mejor, su templanza.
Lo veo, prudente,
anonimizar sus ojos de marfil
junto a los dedos fluviales
que caen en la sinfonía justiciera.
Aterrado, él alza sus manos.
Por un minuto, todopoderoso,
la multitud lo sigue a él
y a no a su silencio.
Última edición: