El mundo está perdido.
La educación se hunde en repetir lo mismo,
moldeando empleados, no ciudadanos.
Bombas caen según decisiones de otros:
si volamos en pedazos o seguimos respirando.
Es difícil confiar
cuando el poder siempre corrompe,
y la traición viste de traje y promesas.
Todos los partidos son espejos rotos,
el hombre busca siempre su beneficio,
las leyes parecen hechas para los pobres:
robamos un pedazo de pan, cinco años de prisión;
vendemos droga y ayudamos a iglesias y hospitales,
y nadie dice nada.
Somos fichas de ajedrez
en manos de los poderosos,
jugados, movidos, sacrificados.
Y nosotros, distraídos,
miramos televisión, sexo, y todo lo que nos entretiene,
olvidando que el mundo arde mientras dormimos.
Si el pueblo se vuelve culto,
ellos tendrían problemas;
por eso la educación se hunde,
por eso los sueños del pobre escapan
como agua por un colador roto.
Personas sin pan, sin techo, sin esperanza,
mientras toneladas de comida se pudren en silencio.
“Recen a Dios”, nos dicen,
mientras ellos se aprovechan de nosotros.
Pocos trabajos, deudas eternas,
compramos cosas que no necesitamos
gracias a la publicidad que nos encadena.
La droga, el sexo, el odio y la ignorancia dominan el mundo,
mientras seguimos el rebaño, hipnotizados,
olvidando que los sueños se pierden,
olvidando que estamos vivos pero encadenados.
-Dior
La educación se hunde en repetir lo mismo,
moldeando empleados, no ciudadanos.
Bombas caen según decisiones de otros:
si volamos en pedazos o seguimos respirando.
Es difícil confiar
cuando el poder siempre corrompe,
y la traición viste de traje y promesas.
Todos los partidos son espejos rotos,
el hombre busca siempre su beneficio,
las leyes parecen hechas para los pobres:
robamos un pedazo de pan, cinco años de prisión;
vendemos droga y ayudamos a iglesias y hospitales,
y nadie dice nada.
Somos fichas de ajedrez
en manos de los poderosos,
jugados, movidos, sacrificados.
Y nosotros, distraídos,
miramos televisión, sexo, y todo lo que nos entretiene,
olvidando que el mundo arde mientras dormimos.
Si el pueblo se vuelve culto,
ellos tendrían problemas;
por eso la educación se hunde,
por eso los sueños del pobre escapan
como agua por un colador roto.
Personas sin pan, sin techo, sin esperanza,
mientras toneladas de comida se pudren en silencio.
“Recen a Dios”, nos dicen,
mientras ellos se aprovechan de nosotros.
Pocos trabajos, deudas eternas,
compramos cosas que no necesitamos
gracias a la publicidad que nos encadena.
La droga, el sexo, el odio y la ignorancia dominan el mundo,
mientras seguimos el rebaño, hipnotizados,
olvidando que los sueños se pierden,
olvidando que estamos vivos pero encadenados.
-Dior