alexjor
Poeta recién llegado
He regresado a la triste canción de madrugada
he vuelto a mi hogar, entre lágrimas,
y hoy, solo soy el ángulo muerto…de tus besos,
no existe aire, en mis escombros siniestros
no existe vida ya, en mi manantial de belleza,
y los besos de tu alma – de tu ser
han quedado congelados, por el frio de esta noche,
donde solo extiendo la mano, a la nada
a la soledad, impregnada, en este verso
que desgarra mi carne – que desprende mi vida, de la tuya.
Hoy me dices adiós, en unas cuantas letras
que el viento, ha traído a mi rincón, oscuro,
hoy tu aroma, perfora mi ser
y lentamente me clavas, en la cruz de mi miseria,
siento el clamor de los restos de mi alma
agonizando, en la niebla, que cubre mi jardín,
estoy en la sociedad de los veros heridos
de las noches muertas, donde te escribo
con el corazón, aferrado a la daga de tu olvido.
Soy el ángel que ha conocido el exilio
que se alimenta de las sobras
que ha dejado el recuerdo sobre mi vacio ser,
cierro mis ojos, para acariciarte, mi bello ángel de amor
ya que he caído, sobre los brazos fríos de la muerte,
dime, dime si todavía existe la luz en tus labios
si todavía tu sombra, merodea mi habitación,
porque estoy ciego, a tu brillo
mudo para decirte te quiero, y sordo para oír tu voz.
Esta noche muere en mis labios
aferrados a tu presencia inmortal,
soy el ángulo muerto de tus sueños
y hoy, ninguna palabra tuya
se acuerda de mi – de mis versos – de mis alas,
y entre más hundido me veo – me siento,
más te recuerdo – más te aferro a mí,
porque no soy ya, eterno
soy menguante y opaco
como las líneas de este verso, al olvido.
Extiendo mis manos estigmatizadas
hacia la tenue reflejo de tu cuerpo
sobre las paredes descoloridas de los muros de mi alma,
y escribo con lágrimas de sangre, mi amarga agonía,
mientras te veo partir, desde la palidez del amor,
no sabes cuánto, te anhelo desde este tormento
y solamente dibujo tu nombre entre los escombros
de las ruinas del edén
de las ruinas de mi amor infinito, por ti.
he vuelto a mi hogar, entre lágrimas,
y hoy, solo soy el ángulo muerto…de tus besos,
no existe aire, en mis escombros siniestros
no existe vida ya, en mi manantial de belleza,
y los besos de tu alma – de tu ser
han quedado congelados, por el frio de esta noche,
donde solo extiendo la mano, a la nada
a la soledad, impregnada, en este verso
que desgarra mi carne – que desprende mi vida, de la tuya.
Hoy me dices adiós, en unas cuantas letras
que el viento, ha traído a mi rincón, oscuro,
hoy tu aroma, perfora mi ser
y lentamente me clavas, en la cruz de mi miseria,
siento el clamor de los restos de mi alma
agonizando, en la niebla, que cubre mi jardín,
estoy en la sociedad de los veros heridos
de las noches muertas, donde te escribo
con el corazón, aferrado a la daga de tu olvido.
Soy el ángel que ha conocido el exilio
que se alimenta de las sobras
que ha dejado el recuerdo sobre mi vacio ser,
cierro mis ojos, para acariciarte, mi bello ángel de amor
ya que he caído, sobre los brazos fríos de la muerte,
dime, dime si todavía existe la luz en tus labios
si todavía tu sombra, merodea mi habitación,
porque estoy ciego, a tu brillo
mudo para decirte te quiero, y sordo para oír tu voz.
Esta noche muere en mis labios
aferrados a tu presencia inmortal,
soy el ángulo muerto de tus sueños
y hoy, ninguna palabra tuya
se acuerda de mi – de mis versos – de mis alas,
y entre más hundido me veo – me siento,
más te recuerdo – más te aferro a mí,
porque no soy ya, eterno
soy menguante y opaco
como las líneas de este verso, al olvido.
Extiendo mis manos estigmatizadas
hacia la tenue reflejo de tu cuerpo
sobre las paredes descoloridas de los muros de mi alma,
y escribo con lágrimas de sangre, mi amarga agonía,
mientras te veo partir, desde la palidez del amor,
no sabes cuánto, te anhelo desde este tormento
y solamente dibujo tu nombre entre los escombros
de las ruinas del edén
de las ruinas de mi amor infinito, por ti.