José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Él huye dejando un rastro.
Deja pistas en puertas
para que lo sigas, para que lo busques,
para que rompas el hechizo, la promesa.
En una copa de cristal fino.
Tus dedos frágiles acercan despacio la copa a tus labios
A través de las velas miras.
Le insinúas con desautorizadas miradas,
tus deseos reprimidos
y ni piensas en el otro,
el de la primera estrofa.
El que has dejado ahi arriba
en la azotea del poema
casi muerto de frío.
El que te deja pistas,
consumiéndose en su vida
de poeta y de cometa.
El viento arrastra el cometa
En continuo movimiento incontrolado.
Hechizado está el cometa, sin destino.
Cobrando vida en el cuerpo de un poeta.
que día a día cobra muerte
hasta el año que viene
que nunca viene
Deja pistas en puertas
para que lo sigas, para que lo busques,
para que rompas el hechizo, la promesa.
En una copa de cristal fino.
Tus dedos frágiles acercan despacio la copa a tus labios
A través de las velas miras.
Le insinúas con desautorizadas miradas,
tus deseos reprimidos
y ni piensas en el otro,
el de la primera estrofa.
El que has dejado ahi arriba
en la azotea del poema
casi muerto de frío.
El que te deja pistas,
consumiéndose en su vida
de poeta y de cometa.
El viento arrastra el cometa
En continuo movimiento incontrolado.
Hechizado está el cometa, sin destino.
Cobrando vida en el cuerpo de un poeta.
que día a día cobra muerte
hasta el año que viene
que nunca viene