Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pasaba los días soleados en tu orilla
sumergido entre solitarias quimeras,
queriendo dejar un beso en tu mejilla
dibujando tu rostro en granos de arena
Escribía versos con sal y arcilla,
soñando pasar a tu lado la vida entera
estando a tu lado una gran maravilla
escribía poemas para que nadie leyera.
Entonaba canciones de amor para ti
la luna se asomaba con mirada ajena,
recitando el poema que nunca escribí.
Dedicado a la musa que nunca existiera,
buscando en la espuma, la flor que no vi,
encontré el camino hacia una vida nueva.
sumergido entre solitarias quimeras,
queriendo dejar un beso en tu mejilla
dibujando tu rostro en granos de arena
Escribía versos con sal y arcilla,
soñando pasar a tu lado la vida entera
estando a tu lado una gran maravilla
escribía poemas para que nadie leyera.
Entonaba canciones de amor para ti
la luna se asomaba con mirada ajena,
recitando el poema que nunca escribí.
Dedicado a la musa que nunca existiera,
buscando en la espuma, la flor que no vi,
encontré el camino hacia una vida nueva.
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