Yak Mercado
Poeta recién llegado
A veces
me da esa necesidad
por escribir
y fiel a ella
escribo dos o tres frases sin sentido.
Suelo cerrar los ojos
y soltar el alma
que me pesa y muerde
y rompe y araña,
a veces siente esa necesidad
por escribir y escribe.
Es ella la que dicta:
uno, dos, veintidós.
El alma,
el alma se vuelve recuerdos,
labios y manos vacías,
a manos vacías y
sangrantes.
Y se vuelve dolores,
porque la poesía duele,
escribir duele,
el alma duele.
Se vuelve labios de amantes,
que besaron y fueron besados,
manos que retuvieron y dejaron,
que hirió y fue herida,
se disfraza de tinta
y sale al escenario blanquecino
de una hoja
entre trompicadas y risas.
Se desnuda
y muestra sus cicatrices
y así,
desnuda, doliente,
sangrante y vacía
besada,
amada,
quebrada y redimida
el alma escribe.
El poeta como instrumento del alma / escribe.
me da esa necesidad
por escribir
y fiel a ella
escribo dos o tres frases sin sentido.
Suelo cerrar los ojos
y soltar el alma
que me pesa y muerde
y rompe y araña,
a veces siente esa necesidad
por escribir y escribe.
Es ella la que dicta:
uno, dos, veintidós.
El alma,
el alma se vuelve recuerdos,
labios y manos vacías,
a manos vacías y
sangrantes.
Y se vuelve dolores,
porque la poesía duele,
escribir duele,
el alma duele.
Se vuelve labios de amantes,
que besaron y fueron besados,
manos que retuvieron y dejaron,
que hirió y fue herida,
se disfraza de tinta
y sale al escenario blanquecino
de una hoja
entre trompicadas y risas.
Se desnuda
y muestra sus cicatrices
y así,
desnuda, doliente,
sangrante y vacía
besada,
amada,
quebrada y redimida
el alma escribe.
El poeta como instrumento del alma / escribe.
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