Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Venzo o me vencen,
sutil diferencia
que precisa de poco
para estar en sus extremos.
Sobre la cuerda floja
equilibrio inestable
azotado por el aire
cargado de palabras
que sujetan o tiran.
Avanzamos cubiertos de polvo,
en el polvo no vemos
si alguien nos mantiene en alto
si alguien nos arroja cuerdas,
palabras, frases
infinidad de elementos
cuando ve que nos ahogamos
y nos salva;
porque el agua
cuando se toma a sorbos
es la vida
pero en avalancha, cuando abusa de poder,
mata.
Tus palabras salvan
la negra soledad de mis derrotas,
el ahogo que provocan
esas ausencias cargadas de ostracismo
ese servilismo del mañana en el ayer
en el que aún no estabas y tus ojos
no eran el canal que acercara dos mundos
dos pulsos de luz en mitad de la noche.
Nada temo
si mientras me tomas de la mano hablas,
aunque los caminos no tengan señal alguna
y esté cerca el abismo y todo sea estrecho
como un hilo de cristal en el yunque del herrero.
Yo sé que tú no dejaras que caiga el golpe
sobre esta frente que te piensa a grandes sorbos
en equilibrio inestable muchas veces
pero siempre con deseos de salvar distancias
y vencer al polvo que trata de cubrirnos.
sutil diferencia
que precisa de poco
para estar en sus extremos.
Sobre la cuerda floja
equilibrio inestable
azotado por el aire
cargado de palabras
que sujetan o tiran.
Avanzamos cubiertos de polvo,
en el polvo no vemos
si alguien nos mantiene en alto
si alguien nos arroja cuerdas,
palabras, frases
infinidad de elementos
cuando ve que nos ahogamos
y nos salva;
porque el agua
cuando se toma a sorbos
es la vida
pero en avalancha, cuando abusa de poder,
mata.
Tus palabras salvan
la negra soledad de mis derrotas,
el ahogo que provocan
esas ausencias cargadas de ostracismo
ese servilismo del mañana en el ayer
en el que aún no estabas y tus ojos
no eran el canal que acercara dos mundos
dos pulsos de luz en mitad de la noche.
Nada temo
si mientras me tomas de la mano hablas,
aunque los caminos no tengan señal alguna
y esté cerca el abismo y todo sea estrecho
como un hilo de cristal en el yunque del herrero.
Yo sé que tú no dejaras que caiga el golpe
sobre esta frente que te piensa a grandes sorbos
en equilibrio inestable muchas veces
pero siempre con deseos de salvar distancias
y vencer al polvo que trata de cubrirnos.