Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL PÓRTICO.
Cruza al espacio una centella violeta,
dejando ver el Pórtico de antesala,
gruta esculpida con martillo de hueso,
entre peldaños cuelgan de la pared.
antorchas inmóviles y muertas.
Los rezos se quedan en la entrada,
se van haciendo los silencios dueños,
se apilan a los lados trozos de Biblia,
no hay aire que refresque a los suelos de piedra,
el calor derrite las marcas de las huellas.
Decoración austera sin regocijo para el alma,
los adornos se quedaron en el siglo del gótico,
ausencia de vidrieras que dividan adentro y afuera,
el humo forma siluetas de pilares al infinito,
en un averno sin puntos cardinales ni techo.
El abismo se hace más abismo en el fondo,
los hombres son esclavos sin corazones,
la razón se hunde en el cobijo del remordimiento,
el tiempo es lacrado en hojas finas de alabastro,
la flagelación es el arrepentimiento en los infiernos.
Cruza al espacio una centella violeta,
dejando ver el Pórtico de antesala,
gruta esculpida con martillo de hueso,
entre peldaños cuelgan de la pared.
antorchas inmóviles y muertas.
Los rezos se quedan en la entrada,
se van haciendo los silencios dueños,
se apilan a los lados trozos de Biblia,
no hay aire que refresque a los suelos de piedra,
el calor derrite las marcas de las huellas.
Decoración austera sin regocijo para el alma,
los adornos se quedaron en el siglo del gótico,
ausencia de vidrieras que dividan adentro y afuera,
el humo forma siluetas de pilares al infinito,
en un averno sin puntos cardinales ni techo.
El abismo se hace más abismo en el fondo,
los hombres son esclavos sin corazones,
la razón se hunde en el cobijo del remordimiento,
el tiempo es lacrado en hojas finas de alabastro,
la flagelación es el arrepentimiento en los infiernos.