ADRIAN ARANDA
Poeta recién llegado
Ya no se sienten las respuestas airosas,
con fragancia sedante y seductora.
Con el paso del agua salada,
desaparece el castillo de arena sin pena.
El porvenir que aprisiona el alma,
divinos recuerdos de un fresco atardecer;
en vuelo atormentado cae al vacío,
mientras las nubes blancas se tornan oscuras.
Portando la gravedad del dolor,
con su peso muerto se pierde en la penumbra;
la cautivadora de mis sueños más altos
hoy borra, con sus manos, todos mis poemas.
Ya no son dulces escritos,sino dolorosas cicatrices de un padecer
con fragancia sedante y seductora.
Con el paso del agua salada,
desaparece el castillo de arena sin pena.
El porvenir que aprisiona el alma,
divinos recuerdos de un fresco atardecer;
en vuelo atormentado cae al vacío,
mientras las nubes blancas se tornan oscuras.
Portando la gravedad del dolor,
con su peso muerto se pierde en la penumbra;
la cautivadora de mis sueños más altos
hoy borra, con sus manos, todos mis poemas.
Ya no son dulces escritos,sino dolorosas cicatrices de un padecer