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El Presidente.

Tema en 'Corrección interactiva para poemas y prosas' comenzado por Pantematico, 23 de Marzo de 2022. Respuestas: 3 | Visitas: 289

  1. Pantematico

    Pantematico Amargo el ron y mi antipática simpatía.

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    ¿Me pueden ayudar? Se que conservo muchos vicios de lenguaje y manejo del tiempo, y no puedo identificarlos todos, tan inmerso en mis pensamientos. De antemano muchas gracias.


    El Presidente gritaba, gemía y se retorcía; como araña tejiendo su red se contoneaba cubriendo con rítmicos movimientos de pelvis la gruesa verga que le penetraba por el culo. Ricardito embutía con más fuerza, ganando en cada centímetro la loca carrera de una pedicación perfecta; abría con ambas manos las blancas y redondas nalguitas del Presidente y dejaba el espacio apenas suficiente para que su enorme serpiente se embonara en el cálido nido; moviéndose acompasadamente el Presidente, con lágrimas en los ojos, pedía y exigía más. Ricardito jubiloso limpiaba el sudor de su rostro y pensaba en su mayor anhelo, su único propósito en la vida: cogerse a todos, de ser posible, a todo el país. Y no hay mejor manera, -se dijo para sí-, que cogerse al señor Presidente de la Republica.

    Ricardito era el miembro más joven de una añeja y poderosa familia adinerada, estirpe reconocida por su benevolente y revolucionaria corrupción: su abuelo fue secretario particular del presidente en su época, su padre fue también Ministro de Hacienda, dirigente y secretario general Partido Revolucionario, y al final de sus días, embajador. Miembro clave del Partido Revolucionario por abolengo y por tradición, Ricardito no dudo en cambiarse de buena gana al Partido Conservador cuando las condiciones así lo exigieron en los dos nefastos sexenios gobernados por este último partido, para regresar secretamente, como golondrina invernal, a sus amados orígenes una vez que el actual presidente tomo posesión del cargo y el Partido de la Revolución recobro el poder.

    Al salir de la oficina presidencial, Ricardito orinó cuantiosamente sobre el finísimo piso de parquet de madera del solitario pasillo central de palacio nacional. Las impávidas miradas en los cuadros de los presidentes anteriores que cuelgan a ambos lados del pasillo observaron a Ricardito en muda complacencia. Después de guardar su lastimado y adolorido miembro, limpió torpemente sus manos en las piernas de su finísimo pantalón “Hugo Boss” de lino y se dirigió apresuradamente al despacho del Secretario Particular del Presidente el cual lo recibió sin asombro pese a lo avanzado de la noche, como si llevara bastante tiempo esperándole. La oscura mirada de cuervo se encontró con sus ojos en febril complicidad. ¿Ya le diste lo suyo al Presidente? – Increpó desafiante el Secretario – Ven, que ahora te toca lo tuyo – remató apretando con una mano sobre el pantalón su abultado miembro.

    Contra toda esperanza y para impaciencia de Ricardito, el tiempo siguió con su pasmoso paso. El reloj tragó impasible tiempos, retornos y dejos en un calculado pero lento azar. Pero en esos momentos nadie podía rebatir nada y nadie podía continuar aconsejando con falibles falacias al jovencito Ricardo. Pensativo, acongojado y sombrío como todas las veces en las que asumía esa posición y levanta el culo, determinó que ya era tiempo. En ese preciso momento, mientras era severa y dilatadamente enculado por la larga y delgada verga del secretario y con las entrañas desgarrándose en placentero frenesí, tomó la decisión más importante de su vida: Sería presidente del país.

    Ya eran pasadas las nueve de la mañana cuando Ricardito salió de Palacio Nacional; el bullicio creciente de la gente que iba y venía en su trajín diario aturdió sus sentidos, la luz del sol lastimó su mirada y su adolorido trasero le impedía caminar correctamente. Los escoltas ya lo esperaban y solícitamente le abrieron la puerta de la camioneta. Penosamente Ricardito se sentó y tomó su teléfono celular. Llamó al dirigente de su partido, el Partido Conservador.

    El Dirigente del Partido Conservador lo recibirá en sus oficinas pasado medio día.
     
    #1
  2. danie

    danie solo un pensamiento...

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    Hola, don Pantematico. Como primer instancia le comento esto.


    Primero: un detalle menor pero importante es que los títulos no llevan punto.


    Segundo: con respecto a los títulos, cargos y nombres de dignidad, como rey, papa, duque, presidente, ministro, etc., normalmente se escriben con minúscula salvo casos concretos.


    Tercero: el guion corto(-) no es la raya de diálogo (—). Para obtener la raya simplemente:

    Alt + Mayúsculas + guion corto (-): guion largo (—)

    y en el Word: presione Comando + Mayús + guion. Sugerencias: Para insertar un guion corto (–), presione opción + guion. Para insertar un guion largo (—) en lugar de guiones dobles, presione Mayús + Opción + guion. (—)

    En los textos literarios el único guion que se emplea es el guion largo o raya de diálogo (—) ahora, para la separación de sílabas el guion corto (-). Parece una tontería, pero es bueno aclararlo.



    Si me da unos minutos paso a revisar los errores textuales.
     
    #2
  3. danie

    danie solo un pensamiento...

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    El presidente gritaba, gemía y se retorcía; como araña tejiendo su red se contoneaba cubriendo con rítmicos movimientos de pelvis la gruesa verga que le penetraba por el culo. Ricardito embutía con más fuerza, ganando en cada centímetro la loca carrera de una pedicación (será predicación) perfecta; abría con ambas manos las blancas y redondas nalguitas del Presidente y dejaba el espacio apenas suficiente para que su enorme serpiente se embonara en el cálido nido; moviéndose acompasadamente el Presidente, con lágrimas en los ojos, pedía y exigía más. Ricardito jubiloso limpiaba el sudor de su rostro y pensaba en su mayor anhelo, su único propósito en la vida: cogerse a todos, de ser posible, a todo el país. Y no hay mejor manera, -se dijo para sí-, que cogerse al señor Presidente de la Republica. (república)

    La palabra República se escribe con inicial mayúscula cuando forma parte del nombre oficial del país, República de Colombia, pero no cuando el país tiene otra denominación, como Estados Unidos de México, y se alude a él como república mexicana, caso en el cual la palabra república va con minúscula inicial.


    Ricardito era el miembro más joven de una añeja y poderosa familia adinerada, estirpe reconocida por su benevolente y revolucionaria corrupción: su abuelo fue secretario particular del presidente en su época, su padre fue también ministro de Hacienda, dirigente y secretario general Partido Revolucionario, y al final de sus días, embajador. Miembro clave del Partido Revolucionario por abolengo y por tradición, Ricardito no dudo en cambiarse de buena gana al Partido Conservador cuando las condiciones así lo exigieron en los dos nefastos sexenios gobernados por este último partido, para regresar secretamente, como golondrina invernal, a sus amados orígenes una vez que el actual presidente to posesión del cargo y el Partido de la Revolución recobró el poder.

    Tomó, recobró, son verbos simples en pasado.

    Al salir de la oficina presidencial, Ricardito orinó cuantiosamente sobre el finísimo piso de parquet de madera del solitario pasillo central de palacio nacional. Las impávidas miradas en los cuadros de los presidentes anteriores que cuelgan a ambos lados del pasillo observaron a Ricardito en muda complacencia. Después de guardar su lastimado y adolorido miembro, limpió torpemente sus manos en las piernas de su finísimo pantalón “Hugo Boss” de lino y se dirigió apresuradamente al despacho del Secretario Particular del Presidente el cual lo recibió sin asombro pese a lo avanzado de la noche, como si llevara bastante tiempo esperándole. La oscura mirada de cuervo se encontró con sus ojos en febril complicidad. ¿Ya le diste lo suyo al presidente? – Increpó desafiante el Secretario – Ven, que ahora te toca lo tuyo – remató apretando con una mano sobre el pantalón su abultado miembro. (Acá, noto un problema empleando la raya)

    La raya o guion largo en los diálogos sirve tanto para introducir las intervenciones habladas de los personajes como para introducir los incisos del narrador.
    En el siguiente ejemplo, una raya introduce el parlamento:

    —Maite me ha comentado que llegará tarde.

    En este otro ejemplo, una raya introduce el parlamento y otra raya introduce el inciso del narrador:

    —Maite me ha comentado que llegará tarde —dijo Carmen abriendo el sobre de azúcar.

    Es muy importante que entendamos que el inciso está siempre dentro del parlamento, como apunte entre dos rayas que se añade para matizar algo pero del cual se puede prescindir. Así, siguiendo el ejemplo anterior, en realidad deberíamos escribir:

    —Maite me ha comentado que llegará tarde —dijo Carmen abriendo el sobre de azúcar—.
    Disculpe estos ejemplos que saco de la RAE. pero ellos explican muy bien y le va ayudar en su expresiones. O sea, de acuerdo a estos ejemplos la expresión correcta es así:

    ¿Ya le diste lo suyo al presidente?—increpó desafiante el Secretario—.

    Contra toda esperanza y para impaciencia de Ricardito, el tiempo siguió con su pasmoso paso. El reloj tragó impasible tiempos, retornos y dejos en un calculado pero lento azar. Pero en esos momentos nadie podía rebatir nada y nadie podía continuar aconsejando con falibles falacias al jovencito Ricardo. Pensativo, acongojado y sombrío como todas las veces en las que asumía esa posición y levantaba el culo, determinó que ya era tiempo. En ese preciso momento, mientras era severa y dilatadamente enculado por la larga y delgada verga del secretario y con las entrañas desgarrándose en placentero frenesí, tomó la decisión más importante de su vida: sería presidente del país.

    Después de los : va minúscula.

    Ya eran pasadas las nueve de la mañana cuando Ricardito salió de Palacio Nacional; el bullicio creciente de la gente que iba y venía en su trajín diario aturdió sus sentidos, la luz del sol lastimó su mirada y su adolorido trasero le impedía caminar correctamente. Los escoltas ya lo esperaban y solícitamente le abrieron la puerta de la camioneta. Penosamente Ricardito se sentó y tomó su teléfono celular. Llamó al dirigente de su partido, el Partido Conservador.

    El Dirigente del Partido Conservador lo recibirá en sus oficinas pasado medio día.

    El dirigente del Partido Conservador lo recibirá en sus oficinas pasado (el) medio día.
    Cuidado con el término mediodía y medio día. Las 2 formas son correctas, pero medio día (separado) es una indicación de tiempo. O sea, medio día indica duración, como en «trabaja medio día, de 8 a 12, y dedica las tardes a la universidad», mientras que el término mediodía es el 'momento en que está el Sol en el punto más alto de su elevación sobre el horizonte' o también las 'doce de la mañana'.

    Un abrazo.















     
    #3
    A Rosmery Pinilla Acosta le gusta esto.
  4. Pantematico

    Pantematico Amargo el ron y mi antipática simpatía.

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    Danie, quedo en verdad agradecido por su ayuda. Este fragmento tiene mucha historia para mi y es parte de un trabajo de compromiso moral.

    Pero primero, la palabra pedicación existe, es la forma de llamar a las relaciones sexuales con penetración anal, sin importar el genero por supuesto. Pude usar la palabra sodomía, u otras más que existen para definir esta acción, pero sodomía tiene connotaciones homosexuales negativas implícitas. De hecho cualquier palabra para definir este acto tiene en la memoria, formas negativas o nefandas. Pedicación Es una palabra muy interesante por cierto, ya que su raíz es la palabra griega paidos, que como usted intuye, significa "muchacho" o "adolescente". Pero esa referencia se perdió hace mucho tiempo. Y jugando con las palabras suena a pecado pero también suena a predica. Es una palabra muy interesante como le digo.

    Esto que me esta ayudando a corregir es el inicio (y también el final) de una novela que comencé a escribir en el 2016. Conforme la novela fue creciendo, mis actividades variaron hacia la supervivencia y mis trabajos de activismo LGTBBI+, y la catedra que impartí en el Instituto de Antropología e Historia por aquellos años. Mi pareja me ayudaba en la revisión, la edición y la corrección. Gracias a ella publicamos bajo pseudónimo cuentos en diversas revistas, editoriales en algunos periódicos, así como notas y apuntes respecto a los grupos en que participamos. (Disforia de genero, El caballero de Eón, La oculta deuda histórica, entre otros mas). Ella tenía una prosa exquisita, simple, sin adornos ni artificios, precisa y concisa. Desgraciadamente ella murió en octubre del 2021 por causas de la pandemia, además de complicaciones de salud derivado de las inyecciones a las que sometió su cuerpo durante su proceso de cambio de genero por allá del año 2009.

    Sin ella, bueno, soy solo una mitad inacabada, y lo noto cada que leo cualquier cosa que escribo y no fue tocado por ella. Mi prosa tiene muchos vicios, "caquitas de mosca", así les llamaba. Doy muchas vueltas y me pierdo en miles de ideas, olvido los tiempos y conjugo los verbos sin delicadeza. Fue ella la que elaboro los esquemas, definió a los personajes, dibujo el entorno, yo solo di la idea critica, la anécdota, el porque. Pero la muerte nos alcanzo y no hubo tiempo de que ella hiciera las correcciones y quitara todas las "caquitas de mosca", revisara la concordancia de los tiempos, ajustara los diálogos con la continuidad y pusiera su entrañable estilo. El trabajo quedo a la mitad. Reviso y reviso las 400 hojas de la novela y caigo en la mayor de las desesperaciones, no es presentable, ni siquiera la sintaxis y la ortografía están bien. Las ideas son muy buenas, la critica social, a la política, a la hipocresía y a los asuntos humanos están muy bien definidos, pero en mis manos se disuelven en meras conjeturas mal narradas y aburridas.

    La idea de no llamar a nadie por su nombre fue de ella. Solamente el personaje principal lleva uno, los demás son solo un puesto o un cargo que los define. Por eso usamos mayúsculas, porque en toda la novela no tendrán otro nombre mas que ese. También tuvimos la idea de narrar escenas sexualmente explicitas en toda la novela, crudas, duras, pero teniendo el debido cuidado de no satanizarlas de ninguna manera, son solo los medios que usan los personajes para sus fines, pero no queríamos que las relaciones sexuales (homosexuales o heterosexuales) sean vistas negativamente.

    El compromiso que tengo es solo moral. Quiero que su trabajo y su vida no pasen desapercibidos. Su muerte fue muy triste, solamente yo estuve cuando me entregaron sus cenizas. No hubo proceso de duelo de mi parte y quiero cerrar mi vida dejando algo de ella, cuando se publique (hay una editorial pequeña que me prometió publicar cuando tenga listo el escrito) que sea solo con su nombre de mujer. Quiero que ella trascienda.

    Así que amigo Danie, no me alcanzan las palabras para manifestarle mi agradecimiento por el tiempo que se tomo en estas letras, creo que es el empujón que necesito para terminar con este pendiente.

    Un gran abrazo.
     
    #4
    Última modificación: 24 de Mayo de 2022

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