AMANT
Poeta adicto al portal
Aquella noche, subí a cortar flores del firmamento.
La luna dirigía una orquesta de estrellas,
que tocaba la más hermosa música de amor,
danzaban alegres las nubes,
silbaba jubiloso el viento.
El tiempo era el anfitrión de aquella celebración.
Con una sonrisa en su ardoroso rostro, dormía el Sol.
Mi amor suavemente percutía,
un rojizo tambor, siguiendo el ritmo de esa melodía.
Vestían las flores , el suelo que durante aquellos momentos,
se había tornado en cielo ,
emanando multicolor y perfumada alegría,
que se elevaba, inundando el espacio, por completo.
Todos eran testigos mudos de lo que estaba ocurriendo
y cómplices nuestros.
Era la luz de todo el universo,
un reflejo de mi amor tan inmenso.
Mientras ocurría todo aquello,
callaba tu boca, mi boca,
y el más bello silencio - el de un beso-,
nos decía, que nuestro amor sería eterno.
La luna dirigía una orquesta de estrellas,
que tocaba la más hermosa música de amor,
danzaban alegres las nubes,
silbaba jubiloso el viento.
El tiempo era el anfitrión de aquella celebración.
Con una sonrisa en su ardoroso rostro, dormía el Sol.
Mi amor suavemente percutía,
un rojizo tambor, siguiendo el ritmo de esa melodía.
Vestían las flores , el suelo que durante aquellos momentos,
se había tornado en cielo ,
emanando multicolor y perfumada alegría,
que se elevaba, inundando el espacio, por completo.
Todos eran testigos mudos de lo que estaba ocurriendo
y cómplices nuestros.
Era la luz de todo el universo,
un reflejo de mi amor tan inmenso.
Mientras ocurría todo aquello,
callaba tu boca, mi boca,
y el más bello silencio - el de un beso-,
nos decía, que nuestro amor sería eterno.
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