Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
Cuando besé tu boca socegada...
Viví toda una vida en un instante,
Mi corazón enloqueció por alcanzarte
Y quiso mi pasión ser expulsada.
Yo que te dije todo aun sin decirte nada...
Intenté en una mirada recorrerte y explorarte,
Y el deseo arrebatado, de tu alma y de tu carne
Te guió con el destino hacia mi alma enamorada.
Tú que te adueñaste de todo recuerdo ajeno mío...
Que habitante absoluta te hiciste de mi mente,
Demostraste en el acto lo intenso, lo bello
Que puede ser un instante, que puede ser un momento.
Y de aquella trampa del tiempo que no olvido...
de aquella vibración del alma... aún nos queda
un estigma emocional, tan sincero y profundo
que constantemente nutre los deseos más ocultos.
Rolando Kindelan Nuñez
Viví toda una vida en un instante,
Mi corazón enloqueció por alcanzarte
Y quiso mi pasión ser expulsada.
Yo que te dije todo aun sin decirte nada...
Intenté en una mirada recorrerte y explorarte,
Y el deseo arrebatado, de tu alma y de tu carne
Te guió con el destino hacia mi alma enamorada.
Tú que te adueñaste de todo recuerdo ajeno mío...
Que habitante absoluta te hiciste de mi mente,
Demostraste en el acto lo intenso, lo bello
Que puede ser un instante, que puede ser un momento.
Y de aquella trampa del tiempo que no olvido...
de aquella vibración del alma... aún nos queda
un estigma emocional, tan sincero y profundo
que constantemente nutre los deseos más ocultos.
Rolando Kindelan Nuñez
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