Sira
Poeta fiel al portal
El primer beso
Recuerdo nuestro beso, aquel que fue el primero.
El primero que marcó la estela de los venideros,
engendrado por las castas caricias que lo precedieron.
Te estreché entre mis brazos, todavía lo recuerdo:
tú temblabas como una hoja impulsada por el viento.
Abatido por la inclemente mordida de un anhelo,
hasta entonces, para ti desconocido y violento.
Recuerdo tu desvelo así como la férrea decisión
que palpitaba en tu mirada; huidiza y asustada,
pertinaz y cruenta al mismo tiempo.
Enmarqué tu rostro contraído entre mis manos
y te besé de nuevo. Y luego una vez más,
y después otra, y otra más; en aquella noche señalada
en que mis labios hambrientos te reclamaban,
mis candentes ósculos se contaron por cientos.
Así me aseguré de hacerlo, mi imposible amor perdido,
con el objeto de que nunca jamás me olvidaras.
Recuerdo nuestro beso, aquel que fue el primero.
El primero que marcó la estela de los venideros,
engendrado por las castas caricias que lo precedieron.
Te estreché entre mis brazos, todavía lo recuerdo:
tú temblabas como una hoja impulsada por el viento.
Abatido por la inclemente mordida de un anhelo,
hasta entonces, para ti desconocido y violento.
Recuerdo tu desvelo así como la férrea decisión
que palpitaba en tu mirada; huidiza y asustada,
pertinaz y cruenta al mismo tiempo.
Enmarqué tu rostro contraído entre mis manos
y te besé de nuevo. Y luego una vez más,
y después otra, y otra más; en aquella noche señalada
en que mis labios hambrientos te reclamaban,
mis candentes ósculos se contaron por cientos.
Así me aseguré de hacerlo, mi imposible amor perdido,
con el objeto de que nunca jamás me olvidaras.
Última edición:
::
::