Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En esa noche diferente hubo un acto
que colmó el primer instante,
veíamos dos siluetas fundidas en un
espejo,
desde tu amplia y sugestiva frente
tus bucles rizados caían graciosamente,
no importa desde cual perfil
seducían tus pupilas intensas,
brillaban esos diamantes nocturnos y
en el índigo de la noche empalidecían
las estrellas.
Al cruzar nuestras miradas nos paralizó
el infinito borde del abismo.
Oímos nuestros corazones acelerados
oímos nuestros rítmicos fluidos,
estábamos en la clara luz de la luna
cuando nos dimos aquel primer beso.
que colmó el primer instante,
veíamos dos siluetas fundidas en un
espejo,
desde tu amplia y sugestiva frente
tus bucles rizados caían graciosamente,
no importa desde cual perfil
seducían tus pupilas intensas,
brillaban esos diamantes nocturnos y
en el índigo de la noche empalidecían
las estrellas.
Al cruzar nuestras miradas nos paralizó
el infinito borde del abismo.
Oímos nuestros corazones acelerados
oímos nuestros rítmicos fluidos,
estábamos en la clara luz de la luna
cuando nos dimos aquel primer beso.