Sommbras
Poeta adicto al portal
El primer beso
..
.
Hoy sé
que el último beso es un cuerpo vivo.
Envejece lentamente.
Es como esa canción que cada vez se escucha menos.
Luego llega el ladrillo del atardecer
y apenas te acuerdas de nada.
No así el primer beso
cirio es
arde y no se quema.
Recordar el primer beso
es colocarse un alma con lagos secos y tristes.
El primer beso
las mujeres lo usan a modo de collar enemigo.
El primero no se puede llorar en un pañuelo.
Nunca será una lata de soda vacía.
Semejara algo de vitral,
con luces brumosas
y dedos de fantasmas.
Puede salirte al encuentro
cualquier esquina cualquier sillón
vestido con gotas del perfume
que exhalan las cosas viejas.
Miro por la ventana.
Coches destripados.
Pájaros desempleados.
Los malos humores de la naturaleza.
Ladran los perros ladran los perros.
Hay un regreso al orden.
Entre algodones,
navegan las ascuas del sol agonizante.
¿Por qué después del primer beso
ninguna palabra es bastante tierna?
Anochece.
La flor de los faroles destella.
Una bóveda infinita interrogante
en la fragua del cielo aparece.
Ladran.
Ella. Sus ojos.
Luz de presa.
Huego donde ardía el asalto.
Su primer beso su primer beso
que llega como oveja al pasto.
La ventana me grita
que todo lo que hay es el primer beso.
Si de nuevo lo quieres
amada mía
si lo quieres
que sepas que aún vivo.
Su primer beso.
Mi ídolo sagrado.
En la nube, en el cielo,
levantas cualquier piedra,
y lo encuentras.
...
..
.
Jesús Soriano
.
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Hoy sé
que el último beso es un cuerpo vivo.
Envejece lentamente.
Es como esa canción que cada vez se escucha menos.
Luego llega el ladrillo del atardecer
y apenas te acuerdas de nada.
No así el primer beso
cirio es
arde y no se quema.
Recordar el primer beso
es colocarse un alma con lagos secos y tristes.
El primer beso
las mujeres lo usan a modo de collar enemigo.
El primero no se puede llorar en un pañuelo.
Nunca será una lata de soda vacía.
Semejara algo de vitral,
con luces brumosas
y dedos de fantasmas.
Puede salirte al encuentro
cualquier esquina cualquier sillón
vestido con gotas del perfume
que exhalan las cosas viejas.
Miro por la ventana.
Coches destripados.
Pájaros desempleados.
Los malos humores de la naturaleza.
Ladran los perros ladran los perros.
Hay un regreso al orden.
Entre algodones,
navegan las ascuas del sol agonizante.
¿Por qué después del primer beso
ninguna palabra es bastante tierna?
Anochece.
La flor de los faroles destella.
Una bóveda infinita interrogante
en la fragua del cielo aparece.
Ladran.
Ella. Sus ojos.
Luz de presa.
Huego donde ardía el asalto.
Su primer beso su primer beso
que llega como oveja al pasto.
La ventana me grita
que todo lo que hay es el primer beso.
Si de nuevo lo quieres
amada mía
si lo quieres
que sepas que aún vivo.
Su primer beso.
Mi ídolo sagrado.
En la nube, en el cielo,
levantas cualquier piedra,
y lo encuentras.
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Jesús Soriano
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