Una nueva mirada te alcanza,
se te cruza y no piensas en nada.
El dolor y el pesar ahora es calma
y el pasado no pesa en tu espalda.
Tu sonrisa enseguida se agranda,
apreciando el valor de la charla.
La vergüenza y el miedo no mandan
mientras dejas fluir las palabras.
El silencio se vuelve tranquilo,
un silencio que antes era ruido.
Y sin dejar caer ni un suspiro,
se produce el primer latido.
se te cruza y no piensas en nada.
El dolor y el pesar ahora es calma
y el pasado no pesa en tu espalda.
Tu sonrisa enseguida se agranda,
apreciando el valor de la charla.
La vergüenza y el miedo no mandan
mientras dejas fluir las palabras.
El silencio se vuelve tranquilo,
un silencio que antes era ruido.
Y sin dejar caer ni un suspiro,
se produce el primer latido.