Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
El príncipe rubio
galopante viene
envuelto en sedas
blancas, radiante
Sus vestiduras
parecen flotar en
cada trote gracíl
de su esponjado corcel
En cada cruzada
se le ha visto vencer.
A las niñas de sus ojos
le ha traído elegantes
botines, llenos de suaves
telas y joyas brillantes
como perlas del cielo.
El príncipe rubio
todo lo hace bueno:
Hace crecer lo que toca
con la caricia de un dedo,
Quién como el rubio.
Ha librado heroicas
Y tempestuosas
batallas contra
las viles tinieblas
El príncipe rubio,
fue asechado,
herido y encarcelado
tras la sombra de un dedo
Quién contendrá al rubio?
Nadie pudo, ni podrá.
pues Galilea lo vió pasar
Jerusalén lo extraña
Y Judea lo espera
como la novia
enamorada espera
Alegre a su amado
galopante viene
envuelto en sedas
blancas, radiante
Sus vestiduras
parecen flotar en
cada trote gracíl
de su esponjado corcel
En cada cruzada
se le ha visto vencer.
A las niñas de sus ojos
le ha traído elegantes
botines, llenos de suaves
telas y joyas brillantes
como perlas del cielo.
El príncipe rubio
todo lo hace bueno:
Hace crecer lo que toca
con la caricia de un dedo,
Quién como el rubio.
Ha librado heroicas
Y tempestuosas
batallas contra
las viles tinieblas
El príncipe rubio,
fue asechado,
herido y encarcelado
tras la sombra de un dedo
Quién contendrá al rubio?
Nadie pudo, ni podrá.
pues Galilea lo vió pasar
Jerusalén lo extraña
Y Judea lo espera
como la novia
enamorada espera
Alegre a su amado
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