guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
Las calles siguen en silencio,
y la noche, tan efímera como siempre,
violenta los sueños de las esquinas
mientras la niebla juguetea con las puertas
y éstas responden con resquebrejos dolidos
ante la ausencia de llaves, de nudillos.
Pasa la luna por la avenida venida a menos.
Triste su pasar por la vereda,
lento su deambular por la pista de tierra,
como longeva procesión sin música ni fiesta.
Duermen los niños de las escuelas,
duermen las madres, duermen los padres,
duermen las bellas meretrices,
y los asesinos, que nunca duermen, duermen.
Todos duermen silentes bajo una tierra ya sin verde.
Los fantasmas no existen, no en ese pueblo,
y es que ellos también han muerto
desde el día que dejaron su cuerpo,
o por lo menos eso cree cada uno
dentro de su hogar hueco.
y la noche, tan efímera como siempre,
violenta los sueños de las esquinas
mientras la niebla juguetea con las puertas
y éstas responden con resquebrejos dolidos
ante la ausencia de llaves, de nudillos.
Pasa la luna por la avenida venida a menos.
Triste su pasar por la vereda,
lento su deambular por la pista de tierra,
como longeva procesión sin música ni fiesta.
Duermen los niños de las escuelas,
duermen las madres, duermen los padres,
duermen las bellas meretrices,
y los asesinos, que nunca duermen, duermen.
Todos duermen silentes bajo una tierra ya sin verde.
Los fantasmas no existen, no en ese pueblo,
y es que ellos también han muerto
desde el día que dejaron su cuerpo,
o por lo menos eso cree cada uno
dentro de su hogar hueco.
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