Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Rayo
El aire fecundó al aire,
el aire,
secuestró a los vientos,
el aire,
arrasó mi vída
y mis sentimientos;
¡El aire no éxiste,
quizás,
sólo sea un misterio!,
¡ni éxiste la luz del día,
que se fué, con el silencio!;
Y no sé,
porqué me lamento.
El viento encoge sus alas
y vuéla despacio, de rama en rama;
El rayo se esconde entre las nubes
y llóra,
sin que náda le perturbe
cuándo está, llorándo a solas;
Y no sé,
porqué me lamento.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados