Adonis
Poeta recién llegado
Este es el relato de una mujer sincera,
Que me contó su historia como si fuera una novela,
Con lágrimas en los ojos sollozaba su tristeza,
Y me dijo, hoy te cuento esto para que lo relates en poema.
Todo empezó con tres golpes en la puerta,
Y mi alma quedo vedada al abrir la puertezuela,
Con su sonrisa borro mis días de amargura,
Y con su voz de melodía mejoro la jornada de mi vida.
En las noches de luna media,
Y en los días cuando la nubes cubrían el sol,
Como lo ame Dios mío, como le ofrecí fervor,
Y durante todo ese tiempo amigo poeta,
Le entregue mi alma como prueba de mi amor,
Y ahora mírame despojada de mi espíritu,
Por confiar en ese falso ruiseñor,
No se como pude confiar en sus palabras de pasión,
Como no pude ver que no había ternura en ese desolado corazón.
Sin que lo notara yo tomaba notas para complacerla en su intención,
De que tuviera en sus manos unos versos tristes que le apaciguaran la dolencia en el corazón,
Pero mi verdadera intención era saber el motivo de su rencor,
La antipatía que la hacia hablar de esa manera de aquel desconocido ruiseñor.
Sabes poeta, dijo de improvisto
¿Que nos íbamos a casar?
En una noche como esta, pasando dos lunas más,
Ya todo estaba comprado,
Desde lo más insignificante hasta el ultimo encaje de mi ajuar.
Como pudo hacerme esto poeta,
Sabiendo que el era mi vida, el era mi verdad,
¡Y yo no pude aguantar más! preguntándole tajantemente el motivo de su infecunda soledad,
Ella me miro secándose las lágrimas, y solo dijo al suspirar,
Se mato en una moto, y por mucho que le insistí, ese día no me quiso llevar.
Que me contó su historia como si fuera una novela,
Con lágrimas en los ojos sollozaba su tristeza,
Y me dijo, hoy te cuento esto para que lo relates en poema.
Todo empezó con tres golpes en la puerta,
Y mi alma quedo vedada al abrir la puertezuela,
Con su sonrisa borro mis días de amargura,
Y con su voz de melodía mejoro la jornada de mi vida.
En las noches de luna media,
Y en los días cuando la nubes cubrían el sol,
Como lo ame Dios mío, como le ofrecí fervor,
Y durante todo ese tiempo amigo poeta,
Le entregue mi alma como prueba de mi amor,
Y ahora mírame despojada de mi espíritu,
Por confiar en ese falso ruiseñor,
No se como pude confiar en sus palabras de pasión,
Como no pude ver que no había ternura en ese desolado corazón.
Sin que lo notara yo tomaba notas para complacerla en su intención,
De que tuviera en sus manos unos versos tristes que le apaciguaran la dolencia en el corazón,
Pero mi verdadera intención era saber el motivo de su rencor,
La antipatía que la hacia hablar de esa manera de aquel desconocido ruiseñor.
Sabes poeta, dijo de improvisto
¿Que nos íbamos a casar?
En una noche como esta, pasando dos lunas más,
Ya todo estaba comprado,
Desde lo más insignificante hasta el ultimo encaje de mi ajuar.
Como pudo hacerme esto poeta,
Sabiendo que el era mi vida, el era mi verdad,
¡Y yo no pude aguantar más! preguntándole tajantemente el motivo de su infecunda soledad,
Ella me miro secándose las lágrimas, y solo dijo al suspirar,
Se mato en una moto, y por mucho que le insistí, ese día no me quiso llevar.