noskrad
Poeta asiduo al portal
El lobo ve a la luna,
la ve de lejos desde una loma,
atónito queda al ver su belleza por primera vez,
mas sus aullidos no la han de sorprender.
Gritos desesperados para que su cara de desprecio desaparezca,
para que los latidos de amistad trasciendan,
esperando que algún día se junten esas almas gemelas.
El lobo espera día a día para ver su brillo de nuevo,
se aleja por momentos pero siempre la ve en sus pensamientos y sueños,
siempre quiso estar junto a ella,
cuando lo logró no supo decir lo que sentía por esta.
Y el lobo más triste que nunca intentó dar un fuerte aullido,
pero ya era demasiado tarde, la luna ha encontrado a una estrella,
una que la ilumina nuevamente sin dejar caer una oportunidad que el lobo espera,
ya ha pasado tiempo, pero aún permanece su presencia.
Una esencia extraña que cautivó al lobo, un ser inferior e inseguro,
que sólo pudo mirar y desear, sin tener fruto alguno,
luchó, escapó, intentó pero todo fracasó,
el lobo realmente nunca se arriesgó.
Era una batalla perdida,
pero después de tanto tiempo hubiera preferido morir a mordidas,
el solitario y arrepentido lobo, empeoró todo,
quiso ver la luna en el agua, en las montañas, hasta en una jaula,
pero no tuvo resultado, ahora su brillo no lo deja descansar porque ve siempre lo que ama.
No sabe que hacer, lo ha intentado todo para olvidar,
pero nunca lo intentó para hablar y decir la verdad,
mas aún así, la luna lo sabe, eso deja al lobo en dolor permanente,
¿Cómo pudo querer un simple animal a un cuerpo celeste?
Ese animal, que siempre sirvió a su ama sin saber que lo logró domesticar,
ese lobo que se creía salvaje y solitario, pierde vida y noches pensando por lo que intentó suplicar,
realmente el lobo vela a la luna y no al revés,
siempre espera que su felicidad sea más importante que la de él.
Parece que ese fue el final, el lobo cierra sus ojos por última vez,
y deja una lágrima caer, en la esperanza de que en una nueva vida por fin logre a su amada ver… confesar y amar por toda la eternidad.
la ve de lejos desde una loma,
atónito queda al ver su belleza por primera vez,
mas sus aullidos no la han de sorprender.
Gritos desesperados para que su cara de desprecio desaparezca,
para que los latidos de amistad trasciendan,
esperando que algún día se junten esas almas gemelas.
El lobo espera día a día para ver su brillo de nuevo,
se aleja por momentos pero siempre la ve en sus pensamientos y sueños,
siempre quiso estar junto a ella,
cuando lo logró no supo decir lo que sentía por esta.
Y el lobo más triste que nunca intentó dar un fuerte aullido,
pero ya era demasiado tarde, la luna ha encontrado a una estrella,
una que la ilumina nuevamente sin dejar caer una oportunidad que el lobo espera,
ya ha pasado tiempo, pero aún permanece su presencia.
Una esencia extraña que cautivó al lobo, un ser inferior e inseguro,
que sólo pudo mirar y desear, sin tener fruto alguno,
luchó, escapó, intentó pero todo fracasó,
el lobo realmente nunca se arriesgó.
Era una batalla perdida,
pero después de tanto tiempo hubiera preferido morir a mordidas,
el solitario y arrepentido lobo, empeoró todo,
quiso ver la luna en el agua, en las montañas, hasta en una jaula,
pero no tuvo resultado, ahora su brillo no lo deja descansar porque ve siempre lo que ama.
No sabe que hacer, lo ha intentado todo para olvidar,
pero nunca lo intentó para hablar y decir la verdad,
mas aún así, la luna lo sabe, eso deja al lobo en dolor permanente,
¿Cómo pudo querer un simple animal a un cuerpo celeste?
Ese animal, que siempre sirvió a su ama sin saber que lo logró domesticar,
ese lobo que se creía salvaje y solitario, pierde vida y noches pensando por lo que intentó suplicar,
realmente el lobo vela a la luna y no al revés,
siempre espera que su felicidad sea más importante que la de él.
Parece que ese fue el final, el lobo cierra sus ojos por última vez,
y deja una lágrima caer, en la esperanza de que en una nueva vida por fin logre a su amada ver… confesar y amar por toda la eternidad.
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