Wiccambar
Poeta adicto al portal
En la silla
Descubrí el aliento del deseo
el sondeo de mis caderas
el quejido suave de nuestros besos.
Tus ojos cerrados solo me decían una cosa
-Te siento sobre mi hermosa bruja-
Es tibio, si muy tibio
La tibieza de mis adentros
acurruca el calor de tu roble,
sudoroso, dispuesto a sucumbir.
Mis montañas en tu rostro
tu boca en mis montañas
tus manos en mi cintura,
aprietan dominantes.
Sentado en la silla,
sentada sobre ti,
no quise jamás terminar.
El roble en mis adentros,
tocaste la música de mis órganos.
Última edición: