Decirme como dicen los locos que se oprimen,
hablan con el rostro
y con los ojos disparan alarmas de socorro.
Tendido en mi ataúd esperando al boquete
y pidiendo que pongan un tragaluz.
Estiro lo sensual para dejarlo en anormal.
Retiro mi dignidad por las victimas de la ciudad.
Escribo la vida vivida en una espiral suicida.
Dedico mi cuerpo al constante remordimiento.
Llevando pegado a los iris de mis ojos,
un voluminoso arcoiris al que le falta el rojo,
mi sangre se chupa lo frondoso,
que mancha mi espíritu y a los otros.
Lo lavo y cuanto más lo lavo,
más sangre se chupa el rojo arcoiris de mis ojos.
hablan con el rostro
y con los ojos disparan alarmas de socorro.
Tendido en mi ataúd esperando al boquete
y pidiendo que pongan un tragaluz.
Estiro lo sensual para dejarlo en anormal.
Retiro mi dignidad por las victimas de la ciudad.
Escribo la vida vivida en una espiral suicida.
Dedico mi cuerpo al constante remordimiento.
Llevando pegado a los iris de mis ojos,
un voluminoso arcoiris al que le falta el rojo,
mi sangre se chupa lo frondoso,
que mancha mi espíritu y a los otros.
Lo lavo y cuanto más lo lavo,
más sangre se chupa el rojo arcoiris de mis ojos.