EL ROSTRO DE MI AMADO

Maria P Gallo

Poeta fiel al portal
El rostro de mi amado


El rostro de mi amado

es como un cielo blanco, despejado

y sus ojos dorados,

son dos esferas del cielo sonrojados.


La curvatura de sus cejas,

son como dos puentes de amores,

tejidos con mil ramas y verdores,

con sus labios por siempre sonrojados.


Sus sonrisas

son galletitas blancas,

alfajores decorados,

que exponen la belleza

de sus dientes preciosos,

cuadritos de bellezas armoniosos.


Sus dientes son Alfajores blancos,

preciosos, decorados,

escudos de valientes blanqueados.


Si la belleza fuera hombre,

le robaría el nombre,

pues la belleza,

envidia su hermosura,

los serafines cantan

a su dulce figura,

a su cara prendada de tersura.


Mi amado entre los valles,

es como aparición divina esplendorosa,

sonrisa de saeta prodigiosa.


Mi amado es amoroso,

su corazón no sabe de rencores,

y su misericordia,

se ensancha con amores,

experto es en curar

los sinsabores.


El sabe de ternura,

su paladar está acaramelado,

y todo lo que él dice,

parece endulzado

con postres de delicias

decorado.
 
El rostro de mi amado


El rostro de mi amado

es como un cielo blanco, despejado

y sus ojos dorados,

son dos esferas del cielo sonrojados.


La curvatura de sus cejas,

son como dos puentes de amores,

tejidos con mil ramas y verdores,

con sus labios por siempre sonrojados.


Sus sonrisas

son galletitas blancas,

alfajores decorados,

que exponen la belleza

de sus dientes preciosos,

cuadritos de bellezas armoniosos.


Sus dientes son Alfajores blancos,

preciosos, decorados,

escudos de valientes blanqueados.


Si la belleza fuera hombre,

le robaría el nombre,

pues la belleza,

envidia su hermosura,

los serafines cantan

a su dulce figura,

a su cara prendada de tersura.


Mi amado entre los valles,

es como aparición divina esplendorosa,

sonrisa de saeta prodigiosa.


Mi amado es amoroso,

su corazón no sabe de rencores,

y su misericordia,

se ensancha con amores,

experto es en curar

los sinsabores.


El sabe de ternura,

su paladar está acaramelado,

y todo lo que él dice,

parece endulzado

con postres de delicias

decorado.
HERMOSISIMOOOOO!!!!!
Usas preciosas y Sagradas metáforas y comparaciones y parábolas para describir a ese único ser tan especial!!!!
 
Qué pintura tan noble. Parece un cuadro del Renacimiento italiano. Cuántos sabores navideños, y qué reposo da, al alma, saber que todo esto es cierto, y que se cumple.

Nommo que hermoso cumplido me haces, con lo bellas y generosas de tus palabras. Es un gozo para mi que ésto que escribo bendiga tu alma, un saludo afectuoso para ti.
 
Muchas gracias Sikus, que preciosas palabras. Eso espero, dicen que no hay mayor magia que el amor. Espero que el amor salpique cada uno de mis versos, saludos.
Así dicen... yo creo que el verdadero amor fluye del ser interior de aquél en quien habita el Espíritu del Dios que es amor... entonces podemos amar y hacerlo todo con amor!!!
 
El rostro de mi amado


El rostro de mi amado

es como un cielo blanco, despejado

y sus ojos dorados,

son dos esferas del cielo sonrojados.


La curvatura de sus cejas,

son como dos puentes de amores,

tejidos con mil ramas y verdores,

con sus labios por siempre sonrojados.


Sus sonrisas

son galletitas blancas,

alfajores decorados,

que exponen la belleza

de sus dientes preciosos,

cuadritos de bellezas armoniosos.


Sus dientes son Alfajores blancos,

preciosos, decorados,

escudos de valientes blanqueados.


Si la belleza fuera hombre,

le robaría el nombre,

pues la belleza,

envidia su hermosura,

los serafines cantan

a su dulce figura,

a su cara prendada de tersura.


Mi amado entre los valles,

es como aparición divina esplendorosa,

sonrisa de saeta prodigiosa.


Mi amado es amoroso,

su corazón no sabe de rencores,

y su misericordia,

se ensancha con amores,

experto es en curar

los sinsabores.


El sabe de ternura,

su paladar está acaramelado,

y todo lo que él dice,

parece endulzado

con postres de delicias

decorado.

Elogios para ese amor que crecido es emblema
de las sensaciones anidadas. bellas descripciones
en un poema de entrega y agasajos.
felicidades. magnifico. luzyabsenta
 
El rostro de mi amado


El rostro de mi amado

es como un cielo blanco, despejado

y sus ojos dorados,

son dos esferas del cielo sonrojados.


La curvatura de sus cejas,

son como dos puentes de amores,

tejidos con mil ramas y verdores,

con sus labios por siempre sonrojados.


Sus sonrisas

son galletitas blancas,

alfajores decorados,

que exponen la belleza

de sus dientes preciosos,

cuadritos de bellezas armoniosos.


Sus dientes son Alfajores blancos,

preciosos, decorados,

escudos de valientes blanqueados.


Si la belleza fuera hombre,

le robaría el nombre,

pues la belleza,

envidia su hermosura,

los serafines cantan

a su dulce figura,

a su cara prendada de tersura.


Mi amado entre los valles,

es como aparición divina esplendorosa,

sonrisa de saeta prodigiosa.


Mi amado es amoroso,

su corazón no sabe de rencores,

y su misericordia,

se ensancha con amores,

experto es en curar

los sinsabores.


El sabe de ternura,

su paladar está acaramelado,

y todo lo que él dice,

parece endulzado

con postres de delicias

decorado.
Esto es amor y lo demás son tonterias, bello poema en el que las virtudes del amado iluminan las letras de la poetisa enamorada. Un abrazo amiga María. Paco.
 
El rostro de mi amado


El rostro de mi amado

es como un cielo blanco, despejado

y sus ojos dorados,

son dos esferas del cielo sonrojados.


La curvatura de sus cejas,

son como dos puentes de amores,

tejidos con mil ramas y verdores,

con sus labios por siempre sonrojados.


Sus sonrisas

son galletitas blancas,

alfajores decorados,

que exponen la belleza

de sus dientes preciosos,

cuadritos de bellezas armoniosos.


Sus dientes son Alfajores blancos,

preciosos, decorados,

escudos de valientes blanqueados.


Si la belleza fuera hombre,

le robaría el nombre,

pues la belleza,

envidia su hermosura,

los serafines cantan

a su dulce figura,

a su cara prendada de tersura.


Mi amado entre los valles,

es como aparición divina esplendorosa,

sonrisa de saeta prodigiosa.


Mi amado es amoroso,

su corazón no sabe de rencores,

y su misericordia,

se ensancha con amores,

experto es en curar

los sinsabores.


El sabe de ternura,

su paladar está acaramelado,

y todo lo que él dice,

parece endulzado

con postres de delicias

decorado.

Bello poema hecho con mucha admiración y ternura que le tienes a tu amado, saludos.
 
Muchas gracias querida luzyabsenta, un gusto y honor como siempre tu visita y tus inspiradoras palabras. Un afectuoso saludo.

De nuevo me adentro para disfrutar
en una nueva lectura de esta obra
que deja materias para latir en ella.
Agradezco ademas tu respuesta
amable para mi comentario.
saludos siempre de luzyabsenta
 

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