Yolanda Roman
Poeta recién llegado
Sed de saciarme de esos besos peregrinos,
rodearme de primavera cuando busco tu ser,
he sentido que la vida va en brisa por mi ventana,
presa de instantes me lleno de ti sin costumbres
almacenando cuitas en el rostro, espejismo del mar,
preguntando al infinito el porqué al amarte tiemblo
y la existencia sea acuarelas sin deteriorarse en las nubes,
¡no estoy loca!, tengo el perfil cambiado sin convenio.
Aunque persiga mis sentidos en la esquina del tiempo,
se habitarme sin presunción al interpretar tu mirada,
mientras todo va cambiando por lo agitado de la rutina:
soy el silencio de una mariposa,
el sueño en una almohada ocupada de pensamientos,
cuanto quisiera que se escribiese en la piel tu nombre.
Fui alumna de los latidos de tu pecho,
camine despacio por ellos, conviví el soplo del amanecer;
Más cuando la noche arrullaba el cuerpo protegías las fantasías,
la bendición del beso cambiaba el sabor de mi boca.
Yolanda Román
®Derechos Reservados©Febrero 25,2008
rodearme de primavera cuando busco tu ser,
he sentido que la vida va en brisa por mi ventana,
presa de instantes me lleno de ti sin costumbres
almacenando cuitas en el rostro, espejismo del mar,
preguntando al infinito el porqué al amarte tiemblo
y la existencia sea acuarelas sin deteriorarse en las nubes,
¡no estoy loca!, tengo el perfil cambiado sin convenio.
Aunque persiga mis sentidos en la esquina del tiempo,
se habitarme sin presunción al interpretar tu mirada,
mientras todo va cambiando por lo agitado de la rutina:
soy el silencio de una mariposa,
el sueño en una almohada ocupada de pensamientos,
cuanto quisiera que se escribiese en la piel tu nombre.
Fui alumna de los latidos de tu pecho,
camine despacio por ellos, conviví el soplo del amanecer;
Más cuando la noche arrullaba el cuerpo protegías las fantasías,
la bendición del beso cambiaba el sabor de mi boca.
Yolanda Román
®Derechos Reservados©Febrero 25,2008