Quiero consumir tus labios
carmesí verlos desaparecer en
los míos, probando las dulces
mieles de cerezas maduras.
Sentiré en la boca el sabor
de los momentos que viviré
junto a ti, este fruto divino
me hará un ser feliz, en
ellos cincelare bellos bordes
en el aprecio inmaculado
de tus ojos, borrando en
cada beso el desprecio
de las sombras, con su
suave pincelar marcando
al corazón de carmesí,
sabor que dejara la dulzura
en mi existir, la felicidad
eterna en mis ojos brotara,
sentiré la presencia delicada
de la ternura en mi boca.