Silencio Nocturno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yaneth - Silencio Nocturno
El sabor de tus pétalos deshojados
Anhelo la borrasca que habita en tu piel,
navegar en la luz yaciente de tu esencia virgen
y dar vida a la prosa silente que cubre tu vientre.
Quiero, volverme viento que te acaricia sin permiso,
Anhelo la borrasca que habita en tu piel,
navegar en la luz yaciente de tu esencia virgen
y dar vida a la prosa silente que cubre tu vientre.
Quiero, volverme viento que te acaricia sin permiso,
escribir en tu pecho un verso con mis dedos,
seducir tus sueños para ser amante de tu amanecer.
Hago mío el vergel de tu suspirar, la añoranza quieta
que se diluye en la trilogía de tus ojos de ruidosa inocencia
y en un lienzo pagano plasmo la idolatría de nuestras
carnes, arropadas por el gélido aire de una honda pasión.
Queda el calor del fuego derretido ante tu presencia,
que se diluye en la trilogía de tus ojos de ruidosa inocencia
y en un lienzo pagano plasmo la idolatría de nuestras
carnes, arropadas por el gélido aire de una honda pasión.
Queda el calor del fuego derretido ante tu presencia,
derrumbas las murallas de mi alma
con el tacto de tus dedos sobre el arpa de mi espalda.
Y en sagrado sigilo mis labios buscan el
sabor de tus pétalos deshojados;
la vida tiembla al nombrarte.
En tu adentro de lluvia fresca canonizo mi lengua
en una avasallante orgía de clamores esotéricos
y danzan mis besos en una obertura de Tchaikovski
cuando tus labios avizoran la tersura de tu orgasmo
y un súbito desasosiego rompe la quietud de mis pechos.
donde el silencio guarda mi pasión por ti.
Allí consagro la sinfonía de mi respirar,
la partitura de un beso que se confunde
con el clamor de la lluvia
que nace en tu monte de Venus.
Tu mirada mengua mi ansiedad que desborda antorchas,
incinerando las sombras amparadas por los efluvios de tu alma
Tu mirada mengua mi ansiedad que desborda antorchas,
incinerando las sombras amparadas por los efluvios de tu alma
y la gracia paradisíaca pernocta en cada centímetro de tu cuerpo,
al sutil roce de tu excitación cósmica.