Gabriel Jimenèz
Poeta recién llegado
Hacia la mortal y silenciosa sombra de un cuervo, mis múltiples almas se embarcaron, con la esperanza de lamer ese misterio que a raudales tu historia emana
Con el zumbar de una estrella ellas entonaron odas al inclemente suspiro de tu espíritu, que yacía junto a la oscuridad, henchido por hechizos
Mas interrumpidas por la sagacidad de tu voz, mis almas enterraron su corazón en el fondo de tu cuerpo. Templo que muestra en sus paredes la majestuosidad de tener enclaustrada la beldad inefable
Y ensuciaron de luz tu mirada. Segaron de amor tus palabras. Corrompieron de soledad a tus vírgenes manos.
Como si pudieran enlutar de alegría y utopías tu mundo, tus días, tus horas, y las horas que enmarcadas en tus movimientos son bailarinas de ese danzar frenético.
Yo sentí por un segundo como el vacio del universo plagaba mis hebras de puntas infinitas queriendo saciar el vano frio de tristeza humana
Yo creí que eras tú la primera reina y dama de los vuelos impulsados por el sentimiento de sentirse amorfo, pero al mismo tiempo real y señor de tus besos
Para ellas, mis almas beatas eras más que la vida misma. Se alimentaban de tu aura, que por lapsos ínfimos de tiempo, cuando yo te miraba, taciturnas en mi mente sin darme cuenta de ti se enamoraban
gabriel jimenez
Con el zumbar de una estrella ellas entonaron odas al inclemente suspiro de tu espíritu, que yacía junto a la oscuridad, henchido por hechizos
Mas interrumpidas por la sagacidad de tu voz, mis almas enterraron su corazón en el fondo de tu cuerpo. Templo que muestra en sus paredes la majestuosidad de tener enclaustrada la beldad inefable
Y ensuciaron de luz tu mirada. Segaron de amor tus palabras. Corrompieron de soledad a tus vírgenes manos.
Como si pudieran enlutar de alegría y utopías tu mundo, tus días, tus horas, y las horas que enmarcadas en tus movimientos son bailarinas de ese danzar frenético.
Yo sentí por un segundo como el vacio del universo plagaba mis hebras de puntas infinitas queriendo saciar el vano frio de tristeza humana
Yo creí que eras tú la primera reina y dama de los vuelos impulsados por el sentimiento de sentirse amorfo, pero al mismo tiempo real y señor de tus besos
Para ellas, mis almas beatas eras más que la vida misma. Se alimentaban de tu aura, que por lapsos ínfimos de tiempo, cuando yo te miraba, taciturnas en mi mente sin darme cuenta de ti se enamoraban
gabriel jimenez
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