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El sapo más príncipe del mundo

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Tiene la noche quince alegrías,
dieciséis orgasmos, diecisiete atajos
y cada uno tiene dieciocho melodías
para escucharlas en tus compases bajos.

Tiene mi cama treinta y cuatro siluetas
de cada posición que hiciste anoche,
un día entre vinos y ruletas
para desvestirte sin ningún reproche.

El sapo más príncipe del mundo
quiso probar el sabor de tu melena,
tú tan guapa y yo tan vagabundo,
yo tan coral, tú tan sirena.

Te saludan los soldados de esta guerra
cuyo campo de batalla es tu escote,
villanos de colina, cordillera y sierra
que esconden el botín en algún bote.

Habrá que ver si pierdo mi manija,
la esperanza y mi forma de caminar,
a este loco no hay quien lo elija
para irnos una noche a bailar.

Y hubo alguien que se encargó
de darme todo lo que extrañaba,
y fuiste tú que nunca se largó
y donde mi delirio siempre acampaba.
 
Tiene la noche quince alegrías,
dieciséis orgasmos, diecisiete atajos
y cada uno tiene dieciocho melodías
para escucharlas en tus compases bajos.

Tiene mi cama treinta y cuatro siluetas
de cada posición que hiciste anoche,
un día entre vinos y ruletas
para desvestirte sin ningún reproche.

El sapo más príncipe del mundo
quiso probar el sabor de tu melena,
tú tan guapa y yo tan vagabundo,
yo tan coral, tú tan sirena.

Te saludan los soldados de esta guerra
cuyo campo de batalla es tu escote,
villanos de colina, cordillera y sierra
que esconden el botín en algún bote.

Habrá que ver si pierdo mi manija,
la esperanza y mi forma de caminar,
a este loco no hay quien lo elija
para irnos una noche a bailar.

Y hubo alguien que se encargó
de darme todo lo que extrañaba,
y fuiste tú que nunca se largó
y donde mi delirio siempre acampaba.
Mmmm, delicioso poema, me cae muy bien con el café. Un placer leerte.
 
Tiene la noche quince alegrías,
dieciséis orgasmos, diecisiete atajos
y cada uno tiene dieciocho melodías
para escucharlas en tus compases bajos.

Tiene mi cama treinta y cuatro siluetas
de cada posición que hiciste anoche,
un día entre vinos y ruletas
para desvestirte sin ningún reproche.

El sapo más príncipe del mundo
quiso probar el sabor de tu melena,
tú tan guapa y yo tan vagabundo,
yo tan coral, tú tan sirena.

Te saludan los soldados de esta guerra
cuyo campo de batalla es tu escote,
villanos de colina, cordillera y sierra
que esconden el botín en algún bote.

Habrá que ver si pierdo mi manija,
la esperanza y mi forma de caminar,
a este loco no hay quien lo elija
para irnos una noche a bailar.

Y hubo alguien que se encargó
de darme todo lo que extrañaba,
y fuiste tú que nunca se largó
y donde mi delirio siempre acampaba.
La cama siempre ha sido y será, un escenario de recuerdos y fantasías.
Qué dulce es el amor.

Saludos
 
Tiene la noche quince alegrías,
dieciséis orgasmos, diecisiete atajos
y cada uno tiene dieciocho melodías
para escucharlas en tus compases bajos.

Tiene mi cama treinta y cuatro siluetas
de cada posición que hiciste anoche,
un día entre vinos y ruletas
para desvestirte sin ningún reproche.

El sapo más príncipe del mundo
quiso probar el sabor de tu melena,
tú tan guapa y yo tan vagabundo,
yo tan coral, tú tan sirena.

Te saludan los soldados de esta guerra
cuyo campo de batalla es tu escote,
villanos de colina, cordillera y sierra
que esconden el botín en algún bote.

Habrá que ver si pierdo mi manija,
la esperanza y mi forma de caminar,
a este loco no hay quien lo elija
para irnos una noche a bailar.

Y hubo alguien que se encargó
de darme todo lo que extrañaba,
y fuiste tú que nunca se largó
y donde mi delirio siempre acampaba.

Siempre es un verdadero placer detenerse en tu obra y disfrutar de la singularidad que solo tú pluma puede imprimirle amigo Roberto.
Siempre un fuerte abrazo desde los poéticos cielos de este halcón.


 
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