kerouac
Poeta recién llegado
Entre esas parras tengo mi cordura
es la cura a todo desliz o confusión.
Miro a estos finos frutos del desierto
extrañando los largos días en el mar.
Vuelco mi cabeza para ver el horizonte
donde está el cementerio que usé.
Ese blanco día
día de rosas blancas
como nieve nueva
día que enterré
tu cuerpo aún suave.
Moriste entre olas de azul cobalto
mientras nadabas entre altos manantiales.
Nadie vio la ira de Neptuno sobre mí.
Nadie me contó de tus deseos locos.
Decidí tener el deseo de irme
ya que las olas me recuerdan tu figura.
Una a una lágrimas
secaron mi sangre
solo sal queda ahora
sal, sol y tú
en el horizonte.
Todas las noches sueño con tu cuerpo
húmedo luego de estar entre las olas.
Me pregunto si volveré donde perdí ese mar.
Me pregunto cómo este desierto me trae paz.
Escucho las olas en mi mente
furiosas llamando a este hombre
que un mar de pasión poseía.
Mas hoy en un desierto de paz siembra.
es la cura a todo desliz o confusión.
Miro a estos finos frutos del desierto
extrañando los largos días en el mar.
Vuelco mi cabeza para ver el horizonte
donde está el cementerio que usé.
Ese blanco día
día de rosas blancas
como nieve nueva
día que enterré
tu cuerpo aún suave.
Moriste entre olas de azul cobalto
mientras nadabas entre altos manantiales.
Nadie vio la ira de Neptuno sobre mí.
Nadie me contó de tus deseos locos.
Decidí tener el deseo de irme
ya que las olas me recuerdan tu figura.
Una a una lágrimas
secaron mi sangre
solo sal queda ahora
sal, sol y tú
en el horizonte.
Todas las noches sueño con tu cuerpo
húmedo luego de estar entre las olas.
Me pregunto si volveré donde perdí ese mar.
Me pregunto cómo este desierto me trae paz.
Escucho las olas en mi mente
furiosas llamando a este hombre
que un mar de pasión poseía.
Mas hoy en un desierto de paz siembra.