Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
No importa cuanto vivas. Vivirás insatisfecho.
Andarás por la vida interpolando roles;
posesivos y ególatras. Y a la vez, ¡eludiéndolos!
Fraguando, andarás, tus deparadas condiciones.
Pretendiendo esquivo amor y obviando el cierto.
Reprimidos, tus íntimos anhelos y fervores.
Y como Dios, llenas tus manos de caricias,
sin darlas, -o al darlas, rechazadas-
vivirás solo de semejanzas afectivas.
Con lo injusto, satisfarás tu ansia truncada.
Al decir: te amo, sabrás que son mentiras.
Y que no es ese, el probo amor de tu demanda.
Vivirás pobre, nadando en la fortuna.
Siendo infeliz entre provechos materiales.
Y a tu corazón, desguarnecido de esa luna
que se dedican arrobados los amantes;
tu reflector vigía, pugnará inventarle una:
de luz e influjo, álgidamente artificiales.
¡Y vivirás! Vivirás. Receloso y desconfiado.
De cada amor, cada amistad y cada socio.
Concretarás tu idilio afín, cual negociado.
Con guardaespaldas de lo fiel, siempre dudoso-
que hasta tu sombra palparán de arriba-abajo.
Y tú ser... Tú ser, pagando siempre su decoro.
............................................
¡Que nunca, se te acabe la incoherencia!
Ni el Juez Supremo, te agarre sin seguro.
...
Andarás por la vida interpolando roles;
posesivos y ególatras. Y a la vez, ¡eludiéndolos!
Fraguando, andarás, tus deparadas condiciones.
Pretendiendo esquivo amor y obviando el cierto.
Reprimidos, tus íntimos anhelos y fervores.
Y como Dios, llenas tus manos de caricias,
sin darlas, -o al darlas, rechazadas-
vivirás solo de semejanzas afectivas.
Con lo injusto, satisfarás tu ansia truncada.
Al decir: te amo, sabrás que son mentiras.
Y que no es ese, el probo amor de tu demanda.
Vivirás pobre, nadando en la fortuna.
Siendo infeliz entre provechos materiales.
Y a tu corazón, desguarnecido de esa luna
que se dedican arrobados los amantes;
tu reflector vigía, pugnará inventarle una:
de luz e influjo, álgidamente artificiales.
¡Y vivirás! Vivirás. Receloso y desconfiado.
De cada amor, cada amistad y cada socio.
Concretarás tu idilio afín, cual negociado.
Con guardaespaldas de lo fiel, siempre dudoso-
que hasta tu sombra palparán de arriba-abajo.
Y tú ser... Tú ser, pagando siempre su decoro.
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¡Que nunca, se te acabe la incoherencia!
Ni el Juez Supremo, te agarre sin seguro.
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